Estilo desconchado

La reverencia hacia lo antiguo en arquitectura, como patrimonio histórico cultural, se remonta al siglo XIX. Primero con reconstrucciones más o menos fidedignas. Luego, respetando las lagunas donde asoló la destrucción y ruina, con los estratos del  paso inexorable del tiempo como paisaje. Hoy, grandes arquitectos como Jean Nouvel se suman a la tendencia de un diseño de interiores que juega con la colisión de épocas, potencia la estética de lo inacabado, los materiales en bruto o lo desconchado, mostrando las capas de la historia del lugar. En su caso el escenario es excepcional: en el corazón de Roma ha reformado un palacio del siglo XVII que aloja los 24 apartamentos The Rooms of Rome para el proyecto Rhinoceros de la Fondazione Alda Fendi-Esperimenti, con servicio de suites de hotel.

Nouvel deja a la vista muros de ladrillo sin rebozar, paredes rascadas, retales de yesería. Se recrea con los estratos de restos de papeles pintados, colores, grafitis familiares, retazos de baldosas, componiendo un acabado final a modo de collage. A todo esto añade el recurso del trampantojo. En grandes paneles, que cierran ventanas o separan estancias, adhiere fotos de cómo era el lugar antes y durante la obra. Con ellos, tras cubrir las ventanas reales con vistas a la Roma antigua, abre otras ventanas al pasado.

La atracción del Romanticismo del XIX hacia la ruina renace con una nueva vuelta de tuerca. La pared desconchada en el interiorismo contemporáneo surgió como una cierta sublevación hacia esa modernidad que arrasaba con todo para construir desde cero. También, de la precariedad convertida en estética. Y pone de relieve la fascinación por la historia de los lugares construidos, por cruda que sea. En el proyecto de Nouvel, confluye con una rehabilitación profunda y la implementación de  tecnología de última generación y domótica.