Energía y luz en un mar de albariño

ALBAMAR 2016 DO RíAS BAIXAS. Blanco, 12,6%. pvp aproximado: 13 €

 

Cuentan que, hace apenas 60 años, sólo cultivaban albariño los terratenientes del lugar. Hoy, el policultivo de antaño en Rías Baixas lo ha monopolizado esta exitosa uva. Sólo alguna pincelada de caíño y espadeiro rompen la autoritaria presencia de la albariño. Rías Baixas pasó de las 240 hectáreas de 1970 a las 6.000 de la actualidad. El crecimiento se entiende por la sabrosura de la albariño y la buena acogida del mercado nacional e internacional. Uno de los retos de Rías Baixas es preservar los viñedos pequeños que se han ido abandonando. Si se pierde el paisaje antiguo, se pierde una cultura. Entre valles fragmentados de costumbre minifundista donde se mezclan bellos viñedos ancestrales y el tocho imperante sobresalen algunos jóvenes colleteiros. Xurxo Alba es uno de estos viñadores intrépidos y comprometidos. Laborea y se implica en el minifundio de alta costura, entre viñedos en parral y sus preferidos en espalderas. Xurxo, desde la desembocadura del río Umia, sobre suelos arenosos, de arcilla y granito, laborea con una viticultura lo menos intervencionista posible. El Albamar es el fruto de microparcelas dispersas en parrales, de uvas poco tratadas, cargadas de energía. Refrescante y crujiente como morder una manzana, es ágil en boca, cítrico y accesible. Brioso en boca y salino, mantiene un nervio ilusionante con la tensión y la sensación fría que le confiere el Atlántico omnipresente. Es más un vino de suelo que de uva albariño. En un océano proceloso de albariño exitoso, los vinos de Xurxo son luminosos como un faro en alta mar.