Buscando a Kerouac en su camino

NUEVA YORK
La historia de En el camino empieza y acaba en Nueva York. En sus calles y bares, Kerouac afianzó su amistad con Neal Cassady, inspirador de la novela y del personaje Dean Moriarty. Con él y otros integrantes del movimiento beat, Kerouac (Sal Paradise en el libro) vivirá las historias que después plasmará en un rollo de papel de 36 metros.

Lo escribió en parte en un apartamento de Chelsea (450 West 20th Street), que compartió, a ratos, con su segunda esposa, Jane Haverty, aunque pasaba más tiempo en The White Horse (567 Hudson St." data-share-imageurl="http://www.magazinedigital.com/sites/default/files/field/image/mapa-kerouac.jpg">

Si existiera una Biblia de la Generación Beat sería 'En el camino', la novela del brillante, intenso y libertino Jack Kerouac (1922-1969), de cuya publicación se cumplirán 60 años este septiembre. Presentada como un monólogo interior, se nutre de los viajes que Kerouac y varios amigos hicieron de un extremo a otro de Estados Unidos y a México entre 1947 y 1950, a caballo del jazz, la poesía, el sexo y las drogas. Tres ciudades, sobre todo, conservan su huella y todavía se pueden visitar algunos de los rincones que frecuentó –y mitificó– aquel bohemio grupo.

NUEVA YORK
La historia de En el camino empieza y acaba en Nueva York. En sus calles y bares, Kerouac afianzó su amistad con Neal Cassady, inspirador de la novela y del personaje Dean Moriarty. Con él y otros integrantes del movimiento beat, Kerouac (Sal Paradise en el libro) vivirá las historias que después plasmará en un rollo de papel de 36 metros.

Lo escribió en parte en un apartamento de Chelsea (450 West 20th Street), que compartió, a ratos, con su segunda esposa, Jane Haverty, aunque pasaba más tiempo en The White Horse (567 Hudson St.), bar habitual del grupo, y de donde echaron varias veces a Kerouac por alborotar. Se dice que aquí cogió su última borrachera el poeta Dylan Thomas.

Otro lugar que frecuentaban los beat en Nueva York es The Village Vanguard (178 7th Av. South). Deborah Gordon, hija del primer propietario y responsable del club de jazz, explica a Magazine que “Kerouac y otros jóvenes subían al escenario para ofrecer recitales improvisados de jazz y poesía”. En el Minton’s Playhouse (206 West 118th St), todo un símbolo del jazz norteamericano, se dejaban deleitar por el virtuosismo de la trompeta de Dizzy Gillespie.

Aunque parezca mentira, se ve que cuando Kerouac necesitaba sosiego acudía a la catedral de Saint Patrick en la ilustre Quinta Avenida (50th St. 5th Av). Hijo de una familia católica, se interesó por el budismo y el misticismo oriental. “Kerouac era un hombre de acción. Fue de los primeros que simpatizaron con las drogas y  la religión oriental pero no como seguidores, sino como aventureros”, recuerda Javier Aparicio Maydeu, profesor de Literatura Contemporánea y Comparada de la Universitat Pompeu Fabra de Barcelona. 

Kerouac también vivió un tiempo en el hotel de los artistas, el Chelsea Hotel (222 W 23rd St) donde, según Gore Vidal, ambos escritores se acostaron juntos tras una noche de borrachera. 

DENVER
En la pared del Casino Cabaret (2635, Welton St) hay un grafiti del rostro de Kerouac con una sentencia: “Jack was here” (Jack estuvo aquí). Muchos episodios de En el camino transcurren en la capital de Colorado, donde Neal Cassady pasó parte de su adolescencia. La mayoría de las noches, el grupo las vivía en el actual barrio 5 Points, que entonces era el corazón de la comunidad afroamericana de la ciudad o en el  barrio LoDo, ahora área de restaurantes y cervecerías. Frecuentaban El Chapultepec (3930 W 38th Av) o Don’s Club Tavern (723 E 6th Av). La ciudad ofrece rutas para recorrer puntos de interés, como el cruce de las calles 21St y Larimer St, donde Kerouac, en otra noche de desmadre, bebió, cantó y se sinceró con un grupo de vagabundos.

SAN FRANCISCO
“No podemos ir más lejos porque ya no hay más tierra”, dicen En el camino cuando llegan a esta ciudad.“San Francisco y California eran auténticos paraísos para ellos, tienen acento beatnik y despreocupado”, rememora Aparicio. “San Francisco está lleno de recuerdos de esa época, ¡tenemos hasta una calle dedicada a Kerouac!”, explica Armoniza Vincent, trabajador de la oficina de turismo. La calle Kerouac está en el extremo noreste, entre las avenidas Broadway y Pacific, y se adorna con placas, pinturas y símbolos beat. En este distrito, North Beach, es donde más estuvo el grupo. Como en la librería y editorial independiente City Lights Bookstore (261 Columbus Av), que, fundada en 1953, se convirtió en un referente de la nueva literatura de la zona. Sus estanterías siguen llenas de títulos beat, con especial mención a los autores “de la casa” como Allen Ginsberg, Frank O’Hara y, obviamente, Kerouac. Cerca de la librería  está el Vesuvio Cafe (255, Columbus Av) que, explica en su web, “nunca fue el mismo desde que en octubre de 1955 lo pisaron por primera vez los beatniks”. 

También se puede visitar la casa donde vivieron Neal Cassady y su esposa Carolyn (29 Russel St), o el apartamento del poeta beat por excelencia, Allen Ginsberg, en Berkeley (1624, Milvia St). Por descontado que Kerouac se hospedó en ambos domicilios. El Museo Beat (540 Broadway St) sigue rindiendo homenaje a “aquellos hipsters locos e iluminados que aparecieron de pronto y empezaron a errar por los caminos de América, graves, indiscretos, haciendo dedo, harapientos, beatíficos y hermosos”, como dejó escrito Jack Kerouac.