Lecciones de Cine La pantalla de los sueños

El cine puede ser la mejor cura cuando la vida no nos sonríe. En los tiempos de la Gran Depresión, toda una generación de americanos alivió sus penas gracias a películas que los transportaban a lugares más bellos que su cruda realidad. En la pantalla de los sueños veían desfilar a héroes de celuloide que generaban una catarsis o gran transformación en sus mentes y corazones. La gran pantalla cinematográfica puede evadirnos de situaciones difíciles o de una cotidianeidad que nos asfixia. No es una solución, pero sí una bonita cura paliativa para darnos un respiro ante un mundo cada vez más convulso.

El arqueólogo Tom Baxter (Jeff Daniels), fuera de pantalla, discute con los personajes de ambos mundos

Película: 'La rosa púrpura de El Cairo' - Woody Allen - 1985

Original comedia romántica en la que un héroe de ficción sale de la pantalla para tener una relación con una desdichada espectadora, interpretada por Mia Farrow. El film es una declaración de amor al cine, con la firma de un inspirado Woody Allen. Metacine que anticipa temas contemporáneos como la escisión entre el espacio ficticio y la realidad.

Mediante una trama simple de chico conoce a chica, Allen rompe la cuarta pared, haciendo que el héroe y arqueólogo Tom Baxter se salga de la pantalla para hacer realidad los sueños de la triste Cecilia, una mujer para la que el cine es su tabla de salvación. Ha visto La rosa púrpura de El Cairo hasta tres veces en un sólo día, para olvidar al marido que la pega o el trabajo que perdió. 

"La gente real desea una vida ficticia"

La fuga del personaje de ficción y la chica de un barrio de Nueva Jersey ponen en jaque a toda la industria del cine, incluyendo a los díscolos personajes fílmicos que acaban en airadas discusiones con los espectadores de la platea, descontentos con tanta anarquía. Hasta que Tom decida volver a la película, la sesión queda interrumpida. Gil Sheperd el actor que encarna al héroe. trata de resolver la complicada situación, pero para ello deberá seducir a Cecilia y convencer a Tom de que regrese. Mientras tanto la romántica pareja podrá conocer las diferencias entre el mundo real y el paraíso de la ficción. En un momento del film, Tom mete a Cecilia en el espacio cinematográfico para convertirla en estrella de la película e ir juntos a una gran cena en Nueva York. La chica resplandece viendo cumplido su sueño al otro lado de la pantalla. Allí las personas son cándidas y no hay crisis. En la pantalla de los sueños somos siempre felices por mucho que haya siempre que volver a la realidad.