Las pioneras del diseño

Para ellas, habitar y vivir fue una aventura hacia inéditos paisajes domésticos hasta entonces desconocidos. En sus proyectos se volcaron a imaginar nuevos muebles, tejidos e interiores hoy convertidos en piezas icónicas de culto. Son las clásicas de la modernidad.

Charlotte Perriand

Mobiliario multifacético

Cuenta la leyenda que cuanto Charlotte Perriand (1903-1999) llamó a la puerta del estudio de Le Corbusier en París, a principios del siglo XX, este le recibió con un “lo siento, aquí no bordamos cojines”. Un comentario que al arquitecto pope del movimiento moderno hoy le valdría un buen rapapolvo en las redes sociales. El caso, sin embargo, es que ambos se convertirían en estrechos colaboradores a lo largo de una década, con Perriand como responsable de mobiliario e interiores del estudio de arquitectura de Le Corbusier. Posteriormente, la diseñadora –que se había formado en la Escuela Central de Artes Decorativas de París y fue miembro fundadora de la Unión de Artistas Modernos– desarrolló sus propias piezas de mobiliario, que actualmente produce la firma Cassina dentro de la colección I Maestri. Son sistemas modulares y polivalentes que se avanzaron a su tiempo. Algunos, marcados por la tradición oriental tras su estancia en Japón en los años cuarenta. Recientes exposiciones sobre Charlotte Perriand, celebradas en distintos lugares del mundo, contribuyen a reivindicarla como una de las pioneras del diseño.

Eileen Gray

E-1027: una villa para la modernidad

El ingenio de la diseñadora Eileen Gray queda patente en la villa E-1027 proyectada dentro del espíritu de la vanguardia arquitectónica de principios del siglo XX. En esta pequeña casa de vacaciones –situada en un enclave privilegiado de la Costa Azul, en Roquebrune-Cap-Martin–, cuya construcción duró tres años, de 1926 a 1929, según ella “todo debía ser capaz de permanecer libre e independiente”. El interior ponía énfasis en lo funcional, facilitaba el almacenaje en el mínimo espacio, aunque siempre sin perder la elegancia. Fue la primera obra arquitectónica de Gray, que confirma su vocación por el detalle. Diseñó cada uno de los muebles, los fijos y los autoportantes, lo que da la sensación de que el espacio de la casa ha sido creado desde el interior. Asimismo participó en la definición de los planos con su socio, el arquitecto Jean Badovici, con quien compartió la villa. El resto de los muebles y las alfombras son también diseños suyos, que ya vendía en su galería parisina Jean Désert. Nacida en Irlanda, formada en escuelas de arte y afincada en el París de la bohemia, también tuvo sus más y sus menos con Le Corbusier. A finales de 1930, Badovici lo invitó a pintar varios murales en la villa para disgusto de Gray. Y si bien no estaban previstos en el diseño original, siguen allí con estatus de arte protegido. La casa, que es monumento histórico, ha vivido varias restauraciones desde finales de los noventa. Primero el propio edificio y después el mobiliario de las distintas estancias. Forma parte de Iconichouses.org y puede visitarse.

 Anni Albers

Naturaleza textil

Trabajar con el material y su naturaleza. Ese fue el empeño de la diseñadora textil y grabadora Anni Albers (1899-1994), que llevó a los tejidos el signo de los tiempos. Aunque la escuela de la Bauhaus, donde se matriculó en el año 1922, representaba la modernidad y una nueva concepción en el diseño de los objetos y edificios, sólo permitía a las mujeres matricularse en el taller de tejidos. No obstante, ella descubrió pronto todas las posibilidades que brindaban, reconsiderándolos tanto en su papel funcional como en el artístico. Experimentó con hilos metálicos y crin de caballo, además de fibras tradicionales. Y reinterpretó la estructura textil con diseños que resaltaban la abstracción, el color y su condición táctil. En cada nueva pieza exploraba la proporción, las relaciones espaciales, el ritmo... Albers no veía límites en el diseño más allá de los que imponía el propio material. También realizó estampados para textiles e hizo incursiones experimentales en el ámbito de la joyería. “Más que un proceso activo –escribía en 1937– se trata de escuchar el dictado del material y asimilar las leyes de la armonía. Por ello podemos encontrar certeza en la creencia de que estamos participando en un orden eterno”. La empresa Christopher Farr, en colaboración con la Fundación Josef y Anni Albers, relanza sus diseños.