actividad física Ejercitar las neuronas

Pedalear 50 kilómetros o reservarse un rato diario para el yoga. ¿Queda alguien hoy en día que no haga ejercicio? Ni que sea un poco... Subir las escaleras. Ha calado la idea de que la práctica física es indispensable para una buena salud cardiovascular, para la movilidad, para controlar el peso... Y, poco a poco, se conocen otros beneficios. Como que es buena para el cerebro y para mejorar algunas funciones, como la memoria. Así se ha constatado en estudios (sobre todo con animales), aunque los mecanismos que explican estos efectos aún se analizan.

Con todo, son sorprendentes. Se ha visto que hacer ejercicio mejora la memoria dependiente del hipocampo cerebral, mediante la que recordamos hechos, dónde hemos dejado las llaves o que se usa para estudiar, explica Isabel Portell, profesora e investigadora de Psicobiologia de la facultad de Psicologia y el Institut de Neurociències de la Universitat Autònoma de Barcelona. Su grupo estudia los beneficios del ejercicio ante déficits cognitivos causados por traumatismo cerebral. Otros investigadores apuntan que la mejora se extiende a daños por  ictus, déficits cognitivos asociados a la edad o al alzheimer e incluso a las funciones cerebrales de personas sanas de todas las edades.

¿Cómo ocurre ésto? Pues parece ser que al hacer ejercicio, los músculos liberan sustancias que, quizás a través del sistema nervioso central, llegan al cerebro. Allí aumentan unos factores neurotróficos (proteínas), que intervienen en la plasticidad sináptica, en formar nuevas conexiones neuronales o fortalecerlas y así mejoran la memoria o la atención. Igualmente, se vio que favorece que se creen nuevas neuronas en el hipocampo; se reduzca la muerte de otras y se dé un efecto protector antiinflamatorio. También se observaron efectos en otras áreas cerebrales relacionadas con funciones ejecutivas, como planificar.

El ejercicio aumenta además el flujo sanguíneo en el cerebro, lo que puede ayudar, por ejemplo, a quien tiene problemas circulatorios por una edad avanzada. Y todo, aparte del conocido efecto que la actividad física genera endorfinas y serotonina, que actúan en los mecanismos cerebrales de motivación y placer.  ¿Qué más se puede pedir?

Qué hacer y cuánto

  • Los estudios se hacen sobre todo con ejercicio aeróbico, pero Isabel Portell indica que se cree que  toda actividad puede ser útil, aunque podrían variar los efectos de una u otra. Por ejemplo, la aeróbica favorecer la memoria y los ejercicios de estiramientos, coordinación o agilidad, la atención.
  • Los beneficios se dan tanto si siempre se ha hecho ejercicio como si es una práctica reciente. Pero cuidado, se ha visto que aporta mejoras un ejercicio moderado, no si se siente muy intenso