Cómo entrenar la memoria

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Cuando alguien se olvida de algo, echa de menos alguna que otra técnica de memorización. Traspasada la barrera de los 40 años, parece que esta necesidad puede ser más habitual. Consciente de ello, Luis Sebastián Pascual ha creado la web Mnemotecnia.es y ha sintetizado en La pastilla verde: técnicas de memorización para mayores de 40 años (editorial Meridiano) su saber sumamente práctico, donde distingue tres tipos de mnemotecnia a partir de los cuales se pueden multiplicar las técnicas. Requiere curiosidad y experimentar.

Visual. La herramienta es la imaginación. Como una visualización donde se crea una escena. Por ejemplo, si se quiere recordar los ingredientes para hacer una paella. Hay que imaginarse realizando el trayecto saliendo de casa y cruzándose con un vecino que tira el arroz en una boda… El siguiente vecino comprando langostinos en el mercado… y así sucesivamente. Después, sólo será necesario recordar este recorrido por la calle para traer a la memoria esos ingredientes imprescindibles.
Inconveniente: aunque la mayoría de las personas no tiene problemas, hay quienes han perdido la habilidad de imaginar. Pero se puede recuperar.

Racional. Es la más desconocida. Hay quien afirma que no se trata de una técnica. Tuvo cierto auge a finales del siglo XIX y principios del XX. Su principio es el orden, como cuando se ordenan los libros para encontrarlos luego más fácilmente. Requiere mapas mentales, tener la capacidad de clasificar y catalogar. Los experimentos muestran que los individuos multiplican por tres su eficacia para recordar ante el orden frente al desorden.
Inconveniente: son técnicas complicadas y no muy eficaces en cuanto al tiempo que requieren previamente para organizar.

Verbal. Predominan el sentido del oído y los refranes o frases con rimas. No hay que hacer el esfuerzo de imaginar nada. Los refranes sirven para recordar aspectos prácticos de la vida diaria. Inconveniente: no es tan eficaz como el uso de la imaginación.


TAMBIÉN AYUDA

Cuidar los hábitos, como:

La calidad y cantidad del sueño

Cultivar la atención, porque estimula la concentración

Nutrición equilibrada y sin excesos

Mantener un diálogo interno con las emociones

Jugar

Fortalecer la voluntad