laboral Ser feliz con el trabajo

Sea cual sea la profesión y el entorno, la propia actitud es clave para el bienestar laboral, al margen de la vocación. Convertirse en un empleado feliz, además, es rentable.

Es necesario que nos guste nuestro trabajo para ser felices? “Es deseable, pero no imprescindible. A la felicidad se llega por muchos caminos. Lo que sí te debe gustar es tu vida”, coinciden los expertos. Tener una vocación es un buen punto de partida. Y suele responder a cualidades reales: “Elegimos algo para lo que estamos capacitados”, afirma Antoni Bolinches, psicólogo clínico, escritor y coordinador de Isep Clínic. “Si amas lo que haces, nunca será un trabajo”, decía Confucio. Es ese fluir en el que el tiempo no cuenta: un privilegio, si se piensa en las 70.000 horas que se dedican al trabajo en 40 años: una tercera parte de la vida. El 23,4% de los trabajadores no es feliz en su trabajo, según la consultora Adecco. Así que, con o sin vocación, lo inteligente (y urgente) es lograr el bienestar laboral como sea. Ser capaz de lidiar con enemigos como un clima tóxico, poco reconocimiento o exceso de presión.

De entrada, hay que cuestionarse: ¿qué me aporta este empleo? ¿Seguridad? ¿Buen horario? ¿Currículum? Y juzgar si el esfuerzo se corresponde con la recompensa o si es mejor  un cambio de aires. 

Si se opta por seguir en el puesto, es útil pensar que “la felicidad depende más de cómo se gestionan los elementos de la vida que de cuáles son esos elementos. Y activar una actitud vital positiva y la aceptación superadora de la realidad”, añade Bolinches. Una buena estrategia es anotar todo lo positivo de nuestro empleo, como si lo vendiéramos, para reconciliarnos con él y hallarle un sentido más allá de la tarea en sí. Cuentan la anécdota de un conserje de la NASA a quien J.F. Kennedy saludó en una visita a la estación espacial. El presidente le preguntó cuál era su trabajo y él respondió: “Estoy ayudando a poner un hombre en la Luna”. Sea real o ficticia, ilustra bien cómo la  actitud puede adaptar la realidad a nuestro favor. 

 

Tener un buen jefe, factor clave

No hay trabajo perfecto y la vocación no garantiza el bienestar. Entran en juego obstáculos como la inseguridad (los artistas lo saben bien) o  jefes con poca habilidad de gestión. Para Ceferí Soler, psicólogo y profesor de Esade, un gran problema en la empresa española es que: “Cuando alguien destaca, se le da un cargo, sin enseñarle a dirigir un equipo. Hacen de un buen experto un jefe mediocre. Un jefe debe tener actitud proactiva, saber escuchar y corregir errores”. Y más cuando la idea del bienestar laboral ha llegado para quedarse, y la plantilla valora el ambiente, la conciliación y el jefe por encima del sueldo, según el último estudio de Adecco. Margarita Álvarez, directiva de dicha consultora durante años, lo tiene claro: “Las personas no nos solemos ir de las empresas sino de los jefes”. 

Para Joaquín Viñas, formador en “felicidad en el trabajo”, una actitud frecuente que dificulta ese bienestar es que “priorizamos estatus, prestigio o salario en lugar de buscar con qué somos felices, ese propósito que nos mueve en la vida”. Dedicarnos a lo que nos motiva potencia la “fidelicidad”, término con el que Viñas explica que el empleado que está a gusto se siente más fiel a la empresa y rinde más, y la organización retiene el talento. “Por ello nuestros programas persiguen tanto el bienestar del empleado como la mejora del rendimiento. La empresa, por su parte, debería dar más autonomía y reconocimiento a su gente”. 

 

Actitudes que suman 

  • Participar activamente con jefes y compañeros.
  • Huir de la queja.
  • Aprender del error.
  • Asumir retos que impulsen a esforzarnos.
  • No agotarse: favorece el error, dificulta la creatividad y empeora la convivencia.
  • Llevar un registro de buenos momentos y éxitos  para momentos de agobio.
  •  Pequeñas pausas para calmar la mente y respirar a fondo.
  •  Aprovechar las críticas para saber más de uno  mismo y de quien las hace.
  •  Aprender a gestionar las emociones (con ayuda si es preciso). 
  • Disfrutar del trabajo bien hecho, por menor que nos parezca.
  • Ser flexible.