Manzana sobre manzana

Se acabaron los pequeños placeres navideños, pero la vuelta a la cotidianidad, bendita sea, también trae sus humildes delicias, ya sean dulces o ácidas, crujientes o suaves.

Con permiso de los bombones, la vida es más bien como una cesta de manzanas: hay bocados dulces, agridulces, suaves y crujientes, sorpresas rojo pasión o verde ácido, tienen música, la piel fina o gruesa y hasta corazón. Ahora que ya han acabado los pequeños placeres navideños (bueno, tal vez quede media barra de turrón en la alacena), regresan las humildes delicias del resto del año, como las manzanas. Hay de todos los tipos y para cada época del año: desde septiembre hasta bien entrada la primavera, e incluso en verano. Hay un momento para cada manzana. El mejor de la variedad gala está a punto de pasar. La fuji se mantiene muy bien casi todo el año y la golden hace honor a su nombre. Casimir Llorens, de la empresa Llorens i Capdevila, productor y distribuidor especializado en esta fruta, explica que desde hace ya un tiempo entre estas dos últimas clases de manzanos se plantan árboles de la clase granny smith “para que mejore la polinización de las golden y las fuji”. Sin entrar en territorios muy particulares como las manzanas asturianas para la sidra, el pero murciano de Cehegín o el perelló alicantino, hay otras clases que se acaban colando en nuestra mesa. “La braeburn se cultiva poco aquí, pero tiene buen color y tamaño; la reineta se usa en pastelería y la verde doncella, con su piel de cera, es típica de Aragón”. ¿Y en el futuro? Llorens desvela dos clases que prometen. Una se llama geromine. “Hay otra a la que le falta un poco de zumo y es una incógnita. Se llama story...”. Esperaremos a ver el final.