Meditación para niños

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Al igual que los adultos, no es extraño que los menores padezcan sus ansiedades, sus miedos, sus insatisfacciones y estrés. Tampoco se escapan a la dispersión mental, y hay quienes tienen dificultad para concentrarse. Ramiro Calle, uno de los pioneros de la difusión del yoga en España, recoge en Meditación para niños (Kairós) algunas sencillas técnicas para introducir a los pequeños en este tipo de actividad. Desde la respiración hasta las concentraciones y visualizaciones. Les puede ayudar a regularse mejor, a tranquilizarse, a centrar la mente, estar más atentos y fortalecer la voluntad. No requiere demasiado tiempo. Con cinco o diez minutos en los más pequeños, que se puede extender hasta los quince minutos en los adolescentes, es suficiente. Eso sí, en cualquier caso, Ramiro Calle recuerda que es imprescindible enfocarlo como un juego o pequeño desafío estimulante y divertido, nunca como una obligación.

 

►La respiración

Es una manera de cultivar la atención. Hay muchos tipos de ejercicios respiratorios. Entre ellos, el sedante. De pie, se toma aire por la nariz hasta llenar por completo los pulmones. A continuación, se exhala por la boca en una ráfaga que produce el sonido “aaah”. Hacerlo al menos 10 minutos.

 

► Marcha consciente

Caminar muy lentamente. Cuerpo erguido y los brazos sueltos a los lados. Focalizar la mente en los movimientos de pies y piernas. Cómo levanto el pie, lo desplazo y lo poso de nuevo en el suelo. Recorrer unos pocos metros así. Detenerse. Notar el cuerpo quieto y cómo da la vuelta de 180 grados también muy lentamente. Y caminar de nuevo unos metros con la misma atención. Dedicarle 10 minutos.

 

► Concentración en la llama de una vela

Sentado en una silla o en el suelo pero con la espalda erguida. Colocar la vela encendida a un metro y medio o dos de distancia, en línea recta con el entrecejo. Fijar la vista en la llama de la vela. Cerrar los ojos manteniendo la imagen de la llama en la mente durante cinco minutos.

 

► Visualización del cielo

Tumbados cabeza arriba. Se visualiza el cielo azul, despejado, sintiendo como uno se siente que se funde con la bóveda celeste, experimentando un sentimiento de expansión y apertura. Si vienen pensamientos, son como nubes que vienen y van.

 

► El silencio interior

Ejercicio de recogimiento donde la atención y el interés se dirigen hacia dentro. Es como si se fuera a visitar una cueva que está dentro de uno mismo, muy acogedora y tranquila, sin hacer caso a los pensamientos que pasan fuera de la cueva. Cada vez que la mente se vaya fuera de la cueva, se vuelve a llevar hacia dentro, sumergiéndose más y más dentro de sí mismo, recogido en su mundo interior.

 

►Contraer y relajar

Tumbado sobre la espalda, señalar las distintas partes del cuerpo que contraer y relajar. La contracción puede durar cinco segundos. Por ejemplo, empezar con la mano indicando que la cierre fuertemente para luego soltarla. Lo mismo con la otra mano. Después un brazo y el otro. El pie, la pierna, el estómago, el cuello, los párpados y los músculos de la cara. A continuación, invitar al niño a sentir cómo su cuerpo se va relajando cada vez más.