Niños: más cereal y menos grasa

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Los malos hábitos alimentarios pueden disparar la báscula, hasta el punto de que la obesidad infantil se ha convertido en uno de los grandes problemas de la sanidad pública. El Estudio Aladino 2015 sobre escolares españoles entre 6 y 9 años destaca qué tipo de alimentos contribuyen a incrementar el sobrepeso.

La Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición (Aecosan), que ha participado en este estudio junto con un grupo de investigación de la Universidad Complutense de Madrid, constata que las dietas tradicionales han sido reemplazadas por otras con más grasa y más azúcar añadido en los alimentos. La dieta de los niños españoles se caracteriza por un exceso de carnes, embutidos, lácteos y alimentos con alta densidad energética, como bollería y bebidas carbonatadas y por un déficit en la ingesta de frutas, verduras y cereales. Pero esta tendencia se puede cambiar.

• Variedad: Cuanta mayor variedad de alimentos exista en la dieta, mayor garantía de que contenga todos los nutrientes necesarios.

• Cereales: El pan, la pasta, el arroz junto con las patatas y legumbres deben ser la base, ente el 50 y el 60% de las calorías de la dieta.

• Grasas: No deberían superar el 30% de la ingesta diaria, debiendo reducirse el consumo de grasas saturadas y ácidos grasos trans. 

• Proteínas: Deben aportar entre el 10% y el 15% de las calorías totales, combinando las de origen animal y vegetal. 

• Frutas y verduras: Deben alcanzar, al menos, 400 g/día. Esto es, consumir, como mínimo, cinco raciones al día.

• Azúcares simples: Moderar el consumo de golosinas, dulces y refrescos. 

• Sal: Reducir el consumo de sal, de toda procedencia, a menos de 5 g/día, y promover la utilización de sal yodada. 

• Agua: Beber entre uno y dos litros al día. 

• Desayuno: Nunca prescindir de un desayuno completo, compuesto por lácteos, cereales y frutas. 

• Comprar y cocinar: Involucrar a los más pequeños en la compra, elaborar el menú semanal y cocinar.