¿En qué hay que fijarse al comprar un móvil?

Precio
¿Cuánto gastarse en el móvil? La respuesta viene determinada principalmente por el uso que se le vaya a dar y el presupuesto. 
El dicho de lo barato sale caro puede ser aplicable al comprar un terminal. Los más básicos tienen una vida útil más corta: su hardware y su software, menos actuales y menos avanzados, adelantan su obsolescencia.
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Ante la decisión de adquirir un nuevo teléfono inteligente se acumulan las preguntas para el consumidor medio. Muchas marcas distintas, muchos modelos diferentes, muchas novedades año a año, una larga lista de características... ¿En qué fijarse? ¿Qué dispositivo escoger? ¿Hay mucha diferencia entre uno y otro? Un repaso a los aspectos más importantes que considerar a la hora de elegir un nuevo smartphone.

Precio
¿Cuánto gastarse en el móvil? La respuesta viene determinada principalmente por el uso que se le vaya a dar y el presupuesto. 
El dicho de lo barato sale caro puede ser aplicable al comprar un terminal. Los más básicos tienen una vida útil más corta: su hardware y su software, menos actuales y menos avanzados, adelantan su obsolescencia.
Por el contrario, los dispositivos de gama media alta o alta funcionan perfectamente más allá de dos o tres años en manos cuidadosas. Para un uso muy intensivo o como herramienta fundamental de trabajo, apostando por uno de gama superior la experiencia será más satisfactoria y durará más tiempo. Si alguien prioriza tener una cámara sobresaliente con resultados notables, también tendrá que optar por esa categoría. 
Para un uso normal (llamadas, redes sociales, hacer fotos...) hay muchas opciones en la gama media que pueden ser suficiente para una mayoría y son más económicas. Para quien apenas use el móvil o sólo para lo más básico (llamadas, mensajes, navegación esporádica o alguna foto sin grandes pretensiones...), hay dispositivos sencillos pero de calidad aceptable por poco más de 100 euros.

Cámara 
El número de megapíxeles no es lo importante. Una cámara con un sensor de 10 megapíxeles puede ofrecer fotografías mucho mejores que uno de 20. Una de las claves es la óptica, que determina parámetros como la apertura focal, que determina la cantidad de luz que capta el sensor. El tamaño del sensor también influye: más grande, mejor calidad de imagen. Pero nada de esto sirve si no lleva un buen software que trate toda la información que recoge el sensor. Si un usuario quiere sustituir una buena cámara compacta habrá de irse a un terminal de gama alta. Los últimos iPhone, el Huawei P10 o el Samsung Galaxy Note 8, con el modo retrato y ajustes manuales, permiten fotos espectaculares.

Autonomía
La batería es otro de los aspectos más valorados por los usuarios. Por ofrecer una referencia, se podría considerar generosa hoy en día una batería que cuenta con más de 3.000 mAh. Ahora bien, no siempre por ofrecer más mAh el móvil ofrece más autonomía, ya que es importante el consumo del terminal. Los dispositivos de gama alta suelen ser más potentes, pero también más eficientes.
Una opción interesante es si el móvil cuenta con un modo de carga rápida, que permite recuperar en pocos minutos buena parte de su autonomía. Cada vez es una característica más habitual en terminales de gama media, pero no todos cuentan con ella.

Pantalla
Si el presupuesto lo permite, mejor que el dispositivo cuente con una pantalla con resolución FullHD o superior. Si se consume mucho contenido audiovisual y se usa intensivamente para juegos, se debería priorizar este aspecto y subir al menos un peldaño el nivel. 

A un móvil de gama media alta o alta le pediremos una pantalla con resolución QuadHD (algún modelo ofrece incluso resolución 4K). En cuanto al tipo de pantalla (LCD, OLED...), la apuesta es distinta según el fabricante, pero las hay de gran calidad en ambas tecnologías. El pasado año, algunos fabricantes introdujeron una nueva proporción de pantalla 2:1 (o 18:9). Para completar una gran experiencia multimedia es bueno fijarse en los altavoces: mejor si son estéreo.

Almacenamiento
Teniendo en cuenta el espacio que ocupan muchas de las aplicaciones más populares (que a menudo crece con las actualizaciones) y del sistema operativo, cualquier terminal con menos de 16 GB de memoria ROM interna puede tener problemas de almacenamiento a los pocos meses. Si se puede, mejor apostar por un móvil de 32 GB o más. También es importante fijarse en que cuente con una ranura para poder introducir una tarjeta micro SD con la que aumentar la memoria del dispositivo.

Software
¿Android o iOS (Apple)? Dependerá de las preferencias de cada consumidor y de lo habituado que esté a un sistema operativo u otro. Ambos han ido perfeccionando su interfaz y la experiencia de usuario durante los últimos años.Eso sí, si el usuario elige Android, cuanto más ligera (lo más parecida a la versión original de Google) sea la capa de personalización propia del fabricante del terminal (las apps e interfaz propias de cada marca), mejor será el rendimiento del terminal. Muchas marcas han avanzado en esta dirección.
Es conveniente también que el móvil cuente con una de las últimas versiones de software y que la marca tenga una buena política de actualizaciones. 

Procesador y memoria RAM
El procesador es el cerebro del smartphone. Habrá que prestar especial atención a este punto ante un uso intensivo del móvil para aplicaciones exigentes (como algunos juegos o apps de edición). Los procesadores más populares son los Snapdragon, de Qualcomm. Un dispositivo de gama alta ha de contar con un chip de la serie 800 (el 845 es el que llevarán algunos de los smartphones estrella del 2018). En un escalón inferior, en la gama media alta o media, llevan la serie 600. Hay fabricantes que, como Samsung o Huawei, cuentan con sus procesadores propios (Exynos y Kirin), que dentro de la misma categoría ofrecen también un rendimiento excelente. Si se opta por iPhone, no se elige procesador: siempre será un chip propio de Apple. El último modelo, el A11 Bionic (en el iPhone 8 y el iPhone X) es el más potente del mercado.
En cuanto a memoria RAM, hay disponibles hoy en el mercado smartphones con hasta 8 GB de RAM, más que la que tienen muchos ordenadores. Para un móvil básico, sería bueno como mínimo 1 GB y preferiblemente 2 GB. Y la mayoría de gama media alta o alta, como mínimo 4 GB.

Seguridad y otras características
Desbloqueo facial, escáner de iris, huella dactilar... en los móviles de gama superior. Son sistemas pensados para el desbloqueo del terminal, autentificar al usuario, acceder a información personal o realizar pagos. Muchos modelos de gama media cuentan hoy con sensor de huellas. Es un extra que ahorra introducir el PIN o el patrón de desbloqueo cada vez que se use el móvil.
Quien quiera ir más al detalle, debe fijarse también en la categoría de la conexión LTE (4G). Cuanto mejor sea, más rápido se navega por internet.
Y contar con conectividad NFC (el estándar para procesos como el pago móvil) es ya algo básico incluso para los modelos más económicos.

Diseño 
Es cuestión de gustos personales. Pantalla con bordes curvos, cuerpo de aluminio, acabados mate... La tendencia consolidada por modelos como el Samsung Galaxy S8 o el LG G6 hacia pantallas que reducen al mínimo los márgenes del terminal va llegando poco a poco a los teléfonos de gama media. Menos subjetivo es todo aquello relacionado con la ergonomía y los materiales de construcción del terminal. Y si se quiere manejar con una mano, hay que escoger un móvil con una pantalla no superior a las 5 o 5,5 pulgadas. Un extra interesante es la resistencia al agua, un plus que ya no es exclusivo de la gama alta.