Blanco a todo lujo

Terrazas de diseño para el momento gin-tonic o champán, iglús con las comodidades de última generación y gastronomía de primera hacen del esquí una experiencia más allá del deporte.

De día y de noche. En familia, en pareja. O en plan aventura. Las estaciones de la Península han ampliado sus instalaciones para hacer más fácil el esquí (a todas horas), pero también el après-ski, en una época en que todas han entrado de lleno en la era digital, en que el wifi es una necesidad incluso en las cotas más altas. En Grandvalira, el dominio esquiable más grande del sur de Europa han invertido 13 millones, para adaptarse a las exigencias del esquí y el snowboard. Y han establecido el reto “corona tus cimas” para que los esquiadores más constantes fijen un calendario de entrenamientos para coronar las cimas de Andorra.

En Baqueira ya suman 156 kilómetros esquiables y un programa non stop con safaris para descubrir toda la estación, excursiones con trineos, motos de nieve, caballo o raqueta. También rutas románicas por la Val d’Aran o termales en Tredós o Baronia de Les. Y si en estaciones catalanas como La Molina se ha consolidado el esquí nocturno (con cenas en cotas altas y bajadas por las pistas iluminadas), en Sierra Nevada se enorgullecen de la renovación de El Lodge Ski & Spa con una oferta de cinco estrellas. Con su acceso directo a las pistas, spa y la propuesta gastronómica y après-ski, ha entrado a formar parte del selecto club del Small Luxury Hotels of the World.

 

Pirineo catalán

La reina de las estaciones catalanas, Baqueira Beret, suma un kilómetro más al mapa de pistas balizadas, con un total de 151 kilómetros más los 5 de montaña. Pero además ha reformado su tradicional Borda Lobato, al lado del parking, y ha abierto una tienda gourmet en el Forum, al lado del hotel Montarto. Todo se suma a la oferta de la zona, en la que el año pasado se abrieron el  Wine Bar by Viña Pomal y el Drinkery del hotel Montarto. La Molina tampoco se queda atrás. Además de consolidar el esquí nocturno, cada vez son más los que optan por las cenas románticas en las cotas altas y la bajada bajo las luces de los focos, o de la luna en las noches más claras.


 

Cinco estrellas

Ubicado en Sierra Nevada, a 2.300 metros sobre el nivel del mar, el Lodge Ski & Spa ofrece todos los atractivos de un hotel boutique alpino. Eso significa acceso directo a las pistas, spa con piscina interior y exterior, gimnasio y una variada exquisita oferta gastronómica y de après-ski. Son sólo ocho habitaciones y doce suites, además del restaurante The Grill y la terraza The Sun Deck (en la foto, el único de Pradollano con acceso directo a las pistas).


 

El país de la nieve

Lo de Grandvalira es algo fuera de serie. Es la mayor superficie esquiable del sur de Europa y no tiene nada que envidiar ni dentro ni fuera de las pistas. Situada en el top 16 de las más de 3.000 estaciones del mundo, además de esquí en familia y una experiencia freeride impecable, propone una experiencia global: una gran oferta gastronómica de alta montaña (con L’Arrosseria o el Piolet en El Tarter), de ocio (Vodka Bar en Grau Roig, a 2.150 m de altura, o el Cala Bassa Beach Club en Pas de la Casa). Destaca su Iglú Hotel de Grandvalira, a 2.350 m, con bar, terraza, restaurante y cinco habitaciones preparadas para pasar una noche única.


 

Esquiar en Francia

Patrimonio mundial de la Unesco, el Pirineo francés alberga en sus 45.707 hectáreas de superficie cimas tan emblemáticas como Pic du Midi, Midi d’Ossau o Grand Tourmalet, así como el circo glaciar de Gavarnie, mil atractivas pistas de nieve y hasta quince spas con aguas que brotan a más de treinta grados Celsius en invierno. Este hecho es lo que hace que muchos consideren las montañas del Pirineo francés como el destino del ski & spa por excelencia.