El paisaje condiciona tu interior

La mirada de Oriente

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El valle de Cachemira

En torno al lago Dal se extiende uno de los valles más bonitos de los Himalaya. Montañas de tres mil metros circunvalan un lago cuyas aguas son como un lienzo en el que la naturaleza pinta cielos morados, sobre cumbres nevadas y esbeltas flores de loto. Hoy región remota y disputada entre India y Pakistán, antaño centro espiritual del budismo, el tantra o el shivaísmo. Paraíso en la tierra que se extiende desde la ciudad de Srinagar para dar paso a un reino de la naturaleza, en el que emperadores mongoles sembraron sus jardines. No hay experiencia igual a dormir en una house boat sobre el lago Dal y salir al amanecer a navegar en un ligera sikhara, dejando mecer los sentidos sobre las aguas.

LA PRÁCTICA: PERCIBE LA NATURALEZA

Busca un lugar, apartado del ruido, en un entorno natural. Puede ser un parque urbano a primera hora de la mañana, una playa o un monte. Siéntate en el suelo, contacta con la tierra. Cierra los ojos y escucha. Observa el olor. Pasados unos minutos, abre los ojos y contempla cuanto te rodea. Finalmente, mira cómo estás tú. Comprueba si algo ha cambiado.

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Si aprendemos a sintonizar con la naturaleza, podremos sentirnos más presentes, percibiendo desde otro lugar que nos saca de la burbuja del ego. Se trata de conectar con el entorno, adorando o contemplando el reino natural. La grandeza de sus cumbres, la fuerza de sus ríos, la suavidad del viento... La naturaleza fue sagrada en la mitología de los pueblos primitivos, y en Oriente muchos la veneran. El taoísmo chino se basa en percibir el chi como vibración natural que todo lo envuelve. En el shivaísmo cachemir, se la llama energía spanda, y desde la experiencia contemplativa que posee el yoga, se busca despertar en un pulso de conciencia que percibe el universo y el entorno transformándonos. El paisaje exterior condiciona nuestro paisaje interior. El placer sensorial y estético de un paraje natural nos relaja, nos templa, nos lleva a otro lugar donde el pensamiento cesa. Fuente de inspiración de poetas y pintores. Artistas orientales del taoísmo o el zen y occidentales como los románticos Byron, Turner o Friedrich entregaron sus vidas a la contemplación del reino natural. Percibir la naturaleza en estado puro es comprender que existe algo superior que nos trasciende. Igual no es posible escapar de las ciudades como robinsones, pero podemos reeducar nuestros sentidos para ir más allá de la mente y, cuando esta nos oprima, liberarnos conectando con la naturaleza más radiante.

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