Amsterdam, canales a media luz

Amsterdam tiene fama de ser una ciudad romántica, como todas las que disponen de canales, pero no por ello deja de sorprender la escasa iluminación pública de sus calles al anochecer. La atmósfera de recogimiento invita a echar un vistazo al interior de las casas por los amplios ventanales sin cortinas. El famoso Distrito Rojo también se beneficia de la penumbra, pero su aspecto actual, más decadente que canalla, invita a evitarlo y a preferir el bullicio interétnico de la calle Zeedijk, con sus restaurantes exóticos y su pagoda, o bien ir hacia cervecerías históricas como Hoppe, en Spui. Con la luz del día, Amsterdam tienta con la autenticidad del mercado de Jordan; también propone el Bloom Markt, donde se venden bulbos de tulipanes de mil colores, o se puede pasear por el barrio de Pijp, cerca de la fábrica Heineken, donde todo el mundo es hipster por defecto. La modernidad aguarda detrás de la estación Central, en edificios como el Eye, el Instituto de Filmografía.