Oporto, la belleza destilada

La ciudad portuguesa de Oporto tiene la medida ideal para una escapada de fin de semana. Escogiendo un alojamiento céntrico, todos los atractivos de su belleza decadente quedan a 10 o 15 minutos andando. Sus calles juegan con una geografía de colinas que se precipitan a orillas del río Duero, no sin antes sorprender con una iglesia escondida tras la esquina o un comercio singular. Porque Oporto todavía conserva establecimientos ya desaparecidos en otros lugares, tiendas de las de toda la vida que se especializan en productos tan de nicho como los tiradores de puertas. ¡Y no es poco el espacio que dedican a todas las variaciones del producto! Otras han acabado por convertirse en lugar de peregrinación, hasta el punto de perder su razón de ser original. Es el caso de la librería Lello e Irmão, con su bellísima escalera neogótica que dicen inspiró a J.K. Rowling para su saga de Harry Potter. Aunque ella nunca lo ha confirmado, la afluencia de visitantes hace que se cobre una entrada, que se descuenta del precio del libro que se adquiera, si bien la mayoría se limita a hacerse una selfie junto a los estantes. La poesía visual de los azulejos de la estación de São Bento o el encanto de las casas estrechas de Ribera, con sus vistas al arco de fundición del puente Luís I, que une Oporto con las bodegas de Vila Nova de Gaia, son otras citas obligadas.