Salento, elogio de la sencillez

La península de Salento es un lugar donde lo extraordinario forma parte de lo cotidiano. En este remoto lugar de Italia, en el tacón de la bota de los mapas, se puede alquilar una casita sencilla sobre un acantilado con vistas al mar y descubrir que su vecino es Bertolucci. O tomar una copa en la bella plaza barroca de Tricase en un bar que antes fue farmacia y entre cuyos socios fundadores se encuentra Helen Mirren (quien, por cierto, saluda amable desde la mesa de al lado). Pero, aún así, no es una costa de glamur: del lado Adriático todo son escollos y rocas. Y en el lado que mira al Jónico, tampoco abunda la arena. No obstante, aquí se come de fábula con un presupuesto limitado. También se disfruta con bailes ancestrales que los jóvenes han convertido en festival internacional, como es el caso de la pizzica y La Noche de la Taranta. Y, por encima de todo, se disfruta de una vida tranquila, de suave batir de olas.