Estilos de jardín

Paisajismo

En el siglo XVIII nació el paisajismo inglés como respuesta a la formalidad del barroco francés. Los jardineros transformaron los terrenos de las grandes mansiones en visiones idealizadas de la naturaleza, como si fueran pinturas románticas. Va ligado a la arquitectura georgiana, caracterizada por unas formas clásicas que contrastan con la fingida naturalidad del jardín." data-share-imageurl="http://www.magazinedigital.com/sites/default/files/field/image/154507334.jpg">

Visitar un jardín es la mejor manera de evadirse del ruido y del estrés. Son remansos de paz y belleza que también explican historias a quien quiera escucharlas. Para entenderlos hay que tener en cuenta el momento cultural e histórico en el que fueron creados. En estas páginas se ofrecen algunas claves para interpretar los principales estilos históricos de jardinería.

Stourhead (Inglaterra, 1740) es un arquetipo del paisajismo inglés

Paisajismo

En el siglo XVIII nació el paisajismo inglés como respuesta a la formalidad del barroco francés. Los jardineros transformaron los terrenos de las grandes mansiones en visiones idealizadas de la naturaleza, como si fueran pinturas románticas. Va ligado a la arquitectura georgiana, caracterizada por unas formas clásicas que contrastan con la fingida naturalidad del jardín. En estos jardines siempre hay un lago irregular, césped salpicado por agrupaciones de árboles, algún templete clásico... y las rectas son anatema.

 

Jardín japonés

Jardín de Nazen-j (Kioto). La grava representa agua en calma, y las rocas son olas

El jardín zen o karesansui se construye para facilitar la meditación y su antigüedad se remonta a hace trece siglos. Usualmente son jardines secos formados por una capa de grava donde se distribuyen rocas. Representan el cielo en la tierra, así la grava es el mar, y las rocas, islas (o el espacio y los planetas, el desierto y las montañas…). Las rocas se colocan en número impar (da buena suerte), no hay ninguna en el centro del jardín y se rehúye la simetría. El budismo considera que cada piedra tiene una “cara feliz”, que es la que muestra en el jardín. Los estanques y las cascadas representan el paso del tiempo, y los pequeños puentes, la transición de un mundo a otro.

 

Jardín francés

El palacio de Het Loo, considerado el Versalles de Holanda

Francia, durante el renacimiento y el barroco, fijó en sus châteaux un modelo de jardín formal y artificioso que deriva de los grandes jardines italianos y que influyó en toda Europa. Están pensados para ser contemplados desde lo alto, y la perspectiva, asociada a un gran eje visual, demostraba el poder absoluto. Debían resultar monumentales sin perder la escala humana, y abundan las fuentes, las esculturas y las balaustradas. Los franceses refinaron la manera de plantar parterres de flores. Los más elaborados son los de broderie (bordados), que se sitúan cerca de la mansión. También son imprescindibles los setos de boj primorosamente recortados. Los jardines holandeses del XVII reproducen estos esquemas a escala más pequeña.

 

Jardín árabe

Patio de los Leones de la Alhambra, que era palacio y fortaleza. Simbolizan la fuerza y el coraje

Originario de la Persia premusulmana. Expresa el anhelo del paraíso y está diseñado para pasear y escuchar. La arquitectura predomina sobre la jardinería, con pabellones sombreados comunicados por patios, y siempre hay agua que fluye, pues acompaña con su sonido y alivia del calor. En el charbagh, cuatro canales de agua convergen en una fuente o estanque central. Representan los ríos de la vida (leche, miel, agua y vino) que fluyen en el paraíso. Las estrellas y los octógonos son alegorías de la inteligencia.