La belleza agreste

Tan ajena a la actualidad como a los circuitos turísticos convencionales, Cabrera fue noticia a principios de año, cuando el Consejo de Ministros aprobó la ampliación del parque nacional marítimo y terrestre del archipiélago –compuesto por 19 islas e islotes– de las 10.000 a las 91.000 hectáreas. La declaración incidía en “el interés de la flora, la fauna, el paisaje y los valores culturales” de unas islas y unos fondos marinos que han resistido la acción del hombre, por más que Cabrera ha sido visitada y habitada por todas las culturas con presencia en las Baleares.

A unas cinco millas del cabo mallorquín de Ses Salines, en el extremo sur de la isla, Cabrera es hoy un destino obligado para quienes quieran disfrutar de la naturaleza mediterránea más agreste. No sólo de unas playas de aguas cristalinas y amplias praderas de posidonia oceánica, sino de unos parajes escarpados con vegetación de acebuches, sabinas y pinos y de una decena de subespecies endémicas de lagartija. En época de cría o migración, la isla es también un lugar privilegiado para presenciar aves, en tanto que de la fauna marina se puede disfrutar ya en las playas.

Como reserva natural, tanto el acceso a Cabrera como los recorridos que se pueden realizar están estrictamente controlados. La presencia de visitantes está limitada a 300 personas por día en agosto y a 200 el resto de meses. El punto de arribada es Es Port, único núcleo de la isla. Allí se encuentra un humilde albergue de 16 habitaciones gestionado por el Parque donde se pueden pasar hasta dos noches. El resto de servicios se limitan a un bar, un dispensario y un pequeño museo en lo que fue una bodega construida por los últimos propietarios de la isla hasta su expropiación en 1916. Las otras edificaciones son un faro y un castillo del siglo XIV.

El interesante entro de Visitantes, ubicado en la Colònia Sant Jordi de Mallorca, es el mejor sitio para introducirse en la historia y las peculiaridades de la isla. Como detalles históricos reseñables, la leyenda de que el general cartaginés Aníbal nació en la cercana Conillera; la presencia en la época medieval de una comunidad religiosa de moral relajada; la reclusión en la isla de 9.000 soldados napoleónicos derrotados en Bailén, de los que sólo sobrevivieron 3.500, o su fidelidad a la República en la Guerra Civil.

CABRERA

CÓMO LLEGAR. Desde el Port de Campos, en la Colònia Sant Jordi de Mallorca, donde diversas empresas ofrecen una variada oferta de excursiones y gestionan las autorizaciones de visita. En barco propio hay que tramitar un permiso.

QUÉ HACER. Visitar el castillo, la playa de S’Empalmador, la cala Es Burrí y practicar snorkel. Los más ambiciosos pueden realizar la ruta del faro de N’Enciola o de Na Picamosques. Ambas de 11 km.

LA PROPUESTA. Visitar la Cova Blava, una cueva inundada adonde se accede en barco. Flotar en sus aguas y disfrutar de un entorno apenas comparable con el de la Grotta Azzurra de Capri es un lujo.