El espíritu de los árboles

Hakone Jinja 
Santuario sintoísta situado junto al lago Ashi, a los pies del monte Fuji y a poca distancia del pueblo de Hakone. La leyenda dice que fue creado para apaciguar los ánimos del dragón de nueve cabezas que vivía en las profundidades. Fue un lugar muy venerado por los samuráis, que venían a honrar a sus antepasados que moraban en el interior de los árboles, tal y como cree la nativa religión de Japón. Unos tojis o grandes arcos rojos marcan el sendero desde el embarcadero a la profundidad del bosque donde se eleva un pequeño templo envuelto por la bruma y el espíritu de los árboles sagrados que lo rodean. El silencio es sepulcral. La sombra profunda.  

El sintoísmo es la segunda religión del Japón, después del budismo. Shin-to es el camino de los dioses aunque no sólo ellos son venerados. Los kami son adorados como los espíritus de la naturaleza que habitan en los árboles. Pueden ser genios o espíritus locales y también dioses como Amaterasu, la diosa del sol. Esta creencia se fundamenta en una forma de animismo naturalista con veneración a los antepasados. Los espíritus de la naturaleza y de los árboles son al fin y al cabo nuestras raíces. Al parecer las almas pueden regresar como demonios o fantasmas y hacernos daño si no presentamos ofrendas y respeto hacia ellas. Parece claro que el ser humano está perdiendo contacto con la naturaleza y la veneración hacia ella. Nos dedicamos a explotar el planeta y sus recursos naturales, modificando el paisaje a nuestra conveniencia. Cada vez es más difícil hallar bosques vírgenes y sanos. Somos responsables del cambio climático y pensamos que simplemente reciclando podemos limpiar nuestra mala conciencia. Debemos cuidar nuestros bosques como ellos nos han cuidado a nosotros. La estación seca cada vez es más larga y abunda la leña del árbol caído. Hemos de ser capaces de ofrecer algo a cambio si queremos ir en busca de las preciadas setas del bosque. 

Los japoneses, como hijos de los kami, creen poseer una naturaleza divina y tratan de vivir en armonía con ellos, para así disfrutar de su protección y aprobación. De no hacerlo, los tengu o fantasmas de la divina naturaleza pueden atormentarlos. Bonitas creencias y leyendas que haríamos bien en escuchar, porque  si no cuidamos el espíritu de nuestros árboles perderemos la oportunidad de sumergirnos por bosques de sabiduría. 

 

La práctica: Shinrin Yoku

Sumérgete en el interior de un bosque y báñate en su atmósfera. Camina en meditación silenciosa, muy despacio, despertando tus sentidos. Percibe el sonido, la luz y los olores. No tengas prisa y permanece, en atención plena, dejando que los árboles sanen tus heridas y alimenten tu espíritu. Antes de regresar, da las gracias al espíritu de los árboles.