Hojas secas

El momento en que los árboles se visten de tonos cálidos antes de desnudarse para afrontar el invierno es efímero. Por eso conviene elegir pronto los mejores lugares de España donde disfrutar de la belleza de esta cita con el dorado a la que acude, como cada año, la naturaleza.

Ordesa y Monte Perdido, Huesca

Centro de visitantes de Torla
a mitad de camino entre la población del mismo nombre y la Pradera de Ordesa. Tel.: 974-486-421.

En los alrededores del Monte Perdido y en el valle de Ordesa se disponen como un ejército en formación legiones de hayas, robles y abedules de hoja caduca, motivo por el cual el cromatismo de esta parte de Huesca resulta tan atractivo al final del verano. Una belleza efímera, en todo caso, porque a partir de noviembre el sol ya no entra en el valle por espacio de 90 días, y se dibuja un paisaje sombrío que es el reino de la escarcha. Mientras no llega ese momento, la comarca aragonesa de Sobrarbe propone diversas excursiones para disfrutar de la naturaleza. La más accesible es la de la Cola de Caballo, donde, además del salto de agua, es posible tropezarse con el rastro de los jabalíes. 

 

Fageda d'en Jordà, Girona

Parque Natural de la Zona volcánica de la Garrotxa
Casal dels Volcans, Av. Santa Coloma, s/n, 17800 Olot, Girona. Tel.: 972-266-012.

Popular todo el año, y por tanto bastante concurrido, este impresionante hayedo crece en una zona de vulcanismo adormecido, circunstancia que en el pasado contribuyó a perfilar su peculiar orografía de cuestas y bajadas, tan atractivas para los aficionados a las bicicletas de montaña. Varias excursiones permiten ascender también a pie o a caballo hasta alguno de sus volcanes más famosos; el de Santa Margarida tiene una ermita en su cráter apagado. Los fines de semana tienen mucho éxito los carruajes que realizan paseos cómodos por el interior del hayedo, de forma que si se quiere disfrutar del sonido de la fauna, es mejor ir entre semana.

 

La Tejera Negra, Guadalajara

Parque Natural del Hayedo de Tejera Negra
19275 Cantalojas, Guadalajara. Tel.: 949-885-300.

En el norte de la provincia de Guadalajara se ubica uno de los hayedos más meridionales de Europa. En él conviven las hayas con los rebollos, los serbales y los tejos, dotando al entorno de una intensa y variada paleta de colores antes de que caigan las hojas. Algunas de las hayas del parque cuentan más de 300 años, pero las superan tejos que tienen seis siglos. Estas cifras dan idea de la antigüedad del bosque, que empezó a crecer en una época de clima más frío y húmedo que el actual y resiste sólo en valles sombreados que miran al norte, con abundantes neblinas que contribuyen a acentuar su aspecto de cuento de hadas.

 

Selva de Irati, Navarra

Centro de interpretación de la naturaleza ochagavíA
abierto todo el año. tel.: 948- 890-641.

Uno de los mayores bosques de hayas y abetos de Europa es el que baña el río Irati en Navarra. Esta selva que en otoño mezcla los verdes intensos del musgo con los pardos de las hojas caducas consta de tres espacios protegidos: Mendilatz, Tristuibartea y Lizardoia. El primero se disfraza de aires amazónicos, el segundo estalla en color gracias a la abundancia de hayas y robles de hasta 40 metros de altura y el tercero constituye el área de mayor valor ecológico, al tratarse de uno de los pocos bosques vírgenes que quedan en España. Dieciséis senderos, muchos de los cuales parten de los alrededores del pantano de Irabia, invitan a adentrarse en el silencio.

 

Parque Nacional de Cabañeros, Ciudad Real

Centro de Información del Parque Nacional de Cabañeros
Cr. Abenojar-Torrijos, s/n, 13194 Pueblonuevo del Bullaque, Ciudad Real. Tel.: 926-783-297.

Situado en los montes de Toledo y con 40.000 hectáreas de superficie, el parque nacional de Cabañeros conforma un paisaje de rañas, llanuras con aires de dehesa en las que abundan las encinas. Se trata del territorio ideal para la preservación de especies en peligro de extinción como el lince o el meloncillo – la mangosta común–, así como de fauna más habitual, como sería el jabalí o el ciervo. Por cierto que este último estremece las copas de los árboles en otoño con su ceremonia de apareamiento, la berrea. Avistarlos y asistir a las luchas de los machos no es complicado si nos acompaña un guía, presencia obligada al tratarse de un área protegida. Un servicio de automóviles 4x4 facilita el acceso a los mejores puntos de observación.