Turismo experimental

¿Qué pasaría si el azar fuera la única guía de viaje? ¿ Y si la ruta la decidiera el simple orden alfabético? Siempre hay ideas para abrirse a lo inesperado.

Hay otra manera de visitar Roma que no incluya el Coliseo o de disfrutar París sin el Louvre y la torre Eiffel? ¿Se puede hacer turismo sin salir de la propia ciudad? Para muchos, viajar es más que desplazarse para ver monumentos, museos, paisajes espectaculares o exotismos varios. Llega un momento en que coleccionar los imprescindibles y volver a casa con las mismas fotos y la misma experiencia que millones de personas antes y después que uno deja de ser motivador, y lo que apetece es convertir el viaje en una experiencia vital. 

¿Qué pasaría si el azar fuera la única guía de viaje? ¿Y si el orden alfabético decidiera las rutas? ¿Y si en lugar de fotografiar los monumentos y paisajes más conocidos se tomaran imágenes de lo que hay frente a ellos…? Eso es lo que propone el turismo experimental. Si viajar es abrirse a lo inesperado, hay modos de hacerlo más imprevisible todavía y, sin duda, más divertido.

En 1982, Julio Cortázar, devoto del juego por el juego, y su tercera mujer, la fotógrafa Carol Dunlop, recorrieron la autopista entre París y Marsella en una furgoneta Volkswagen equipada con todo lo necesario para pasar 33 días en esa autopista y sus 66 áreas de descanso. De ahí surgió Los autonautas de la cosmopista, un libro que dedicaron a “todos los plantados del mundo y en especial al caballero inglés cuyo nombre no recordamos y que en el siglo XVIII recorrió la distancia que va de Londres a Edimburgo caminando hacia atrás y entonando himnos anabaptistas”. El libro es una delicia que muestra que, además de viajar, hay que saber mirar más allá de lo obvio. 

Cortázar seguía las huellas de las incursiones urbanas a lugares banales que bastantes años antes hacían los dadaístas, las deambulaciones por azar de los surrealistas o las reglas para constreñir la creación literaria del Taller de Literatura Potencial (OuLiPo, acrónimo en francés). Son algunos precedentes ilustres que también hoy inspiran el turismo experimental. 

En 1990, el periodista francés Joel Henry fundó Latourex, un laboratorio de turismo experimental que sugería viajes basados en el juego, el humor y el azar. ¿Recuerdan el gnomo que envía fotos a la protagonista de Amèlie desde diferentes rincones del mundo? Esta idea se tomó de las propuestas de Henry. Y ­Lonely Planet las recogió en una guía. 

Desde entonces, miles de viajeros siguen haciendo crecer el listado con ideas locas ­­–pero muy interesantes– para viajar a contracorriente.

 

Propuestas fuera de lo común

1. De la A a la Z. Se traza una línea entre una calle que comience por A y otra por Z y se sigue.

2. Aeroturismo. Pasar 48 horas en un aeropuerto observando el comportamiento de los demás viajeros y disfrutando de las instalaciones.

3. Alterno. Tomar alternativamente calles a derecha e izquierda hasta topar con un obstáculo que no deje avanzar más.

4. Anacrónico. Utilizar medios de transporte anticuados (silla de manos, coche de punto, automóvil 2 CV, dirigible) o visitar una ciudad con una guía de viajes muy desfasada. 

5. A los dados. Organizar un viaje entre varias personas tirando los dados. Quien gana la mano decide una parte del viaje.

6. Doblete. Visitar lugares con nombre duplicado: Sing Sing, Baden Baden, Bora Bora, Kerker, Ngorongoro (hay una larga lista en Wikipedia).

7. Eroturismo. La pareja viaja por separado a una misma ciudad y una vez allí intenta encontrarse.

8. Expedición K2. Localizar en un mapa la casilla K2, por ejemplo, y disfrutar de todas las atracciones culturales, lúdicas y gastronómicas de la zona.

9. Fin de línea. Tomar un autobús, metro o tren, viajar hasta la última parada y alojarse allí para explorar el barrio que se encuentre.

10. Monopoly. Descubrir las calles de una ciudad jugando con un tablero de la versión local de este juego.

11. Cinematográfico. Recorrer los lugares por donde pasean y viven los personajes de series de televisión o películas.

12. Gastronómico. Intentar aprender un plato típico de cada lugar al que se viaje. 

13. Contraviaje. En lugar de fotografiar los monumentos, ponerse de espaldas a ellos y fotografiar lo que hay enfrente.

14. Odisea burocrática. Recorrer locales de la administración (salas de espera, oficinas de servicios sociales, ayuntamientos, comisarías…), usar las instalaciones y recursos (fotocopiadora, folletos, revistas…) y probar las delicias gastronómicas que ofrecen las máquinas de café y comida.

15. Persecución. Seguir a los amigos cuando se van de vacaciones, no perderles de vista y hacerles fotos con teleobjetivo. Cuando regresen, se les hace un pase de las fotos.

16. Polaroid. Tome fotos instantáneas de la gente con que se encuentre y regáleselas o que se las hagan a usted.

17. Lírico. Descubrir la ciudad siguiendo la letra de una canción que le rinda tributo.

18. Literario. Recorrer los lugares donde se ambienta una novela mientras se va leyendo. O ver mundo sin levantarse del sofá: comenzar con un autor del propio país y después leer otro del país vecino y así hasta recorrer el planeta.

19. Seguir la luz. Visitar los lugares de interés sólo al amanecer o al atardecer.

20. Slow. Escoger la manera más rápida de llegar a un destino lejano y dar la vuelta a casa de la manera más lenta posible.

21. Sugerencias. Explorar únicamente siguiendo las recomendaciones de la gente del lugar. Trate de hacerlo en su ciudad natal, como si fuera un visitante extranjero.

22. Vida de otro. Varios amigos meten en sobres las llaves de sus casas con la dirección. Se mezclan y distribuyen al azar, de modo que se debe pasar el fin de semana en casa ajena manteniendo las actividades previstas del ocupante habitual.

 

más información
www.latourex.org Una lista pionera.
www.mis-guide.com Wright & Sites son cuatro artistas que ofrecen formas experimentales de caminar urbano.
confluence.org Sugiere viajar a los lugares donde confluyen meridianos y paralelos para fotografiarlos. Matemáticas y geografía aplicadas al viaje.
Walkscapes. El andar como práctica estética. Francesco Careri. GG. Historia de la percepción del paisaje a través del acto de caminar: del nomadismo a las vanguardias artísticas.