La vida pasa por los mercados

Cada vez más viajeros intentan conocer la vida autóctona de la ciudad que visitan antes que limitarse a ver sus monumentos y lugares emblemáticos. Una modo de entender cómo se vive en una urbe es descubrir sus mercados, esos lugares que definen el espíritu de sus habitantes. Los hay en todo el mundo, pero algunos de ellos tienen una impronta especial que los convierte en auténticas joyas.

Naschmarkt Viena (Austria)
Edelweiss y piezas ‘vintage’
En funcionamiento desde el siglo XVI, ofrece desde edelweiss, la conocida como la flor de las nieves, hasta quesos de edición limitada y delicatesen como el caviar de Persia, así como una amplia variedad de salchichas. Los sábados son los días más concurridos, al coincidir con un rastro que ofrece todo tipo de productos y que se instala justo al lado del mercado. Allí, desde las 6.30 h hasta las 18 horas, se puede adquirir mobiliario de segunda mano, joyas antiguas, discos en vinilo y cámaras fotográficas icónicas.

 

Mercado dos Lavradores Funchal (Portugal)
Sabor, aroma y tradición
En los años 30 del pasado siglo se construyó este mercado en la capital de Madeira para que pescadores y agricultores pudieran vender sus productos. Un edificio que combina elementos art déco con detalles modernistas y paneles de azulejos. Está abierto todos los días laborables hasta las 19 horas, pero su espíritu original se capta mejor los viernes, cuando acuden los agricultores de las zonas más apartadas, aunando los colores de sus vestimentas típicas a los aromas, sabores y tradiciones del mercado. En la planta inferior llaman la atención los puestos de pescado, especialmente los que ofrecen el peixe espada preto, una variedad de pez espada que vive a grandes profundidades. Una terraza permite sentarse y saborear la poncha, bebida típica compuesta por aguardiente de caña, miel y zumo de limón.

 

Carmel Tel Aviv (Israel)
Para despertar los sentidos
Ubicado en el trepidante barrio de Neve Tzedek, la primera impresión que este mercado, que sólo cierra los sábados por el sabbat, causa al visitante es la de un largo túnel en el que todos los sentidos despiertan. Ruido, mucho ruido, intenso olor a especias de todas clases y una multitud de colores de múltiples frutas, verduras y flores perfectamente dispuestas junto a prendas y objetos de segunda mano y, para deleite del paladar, según dicen los autóctonos, degustar los mejores hummus del mundo.

 

CHICHICASTENANGO (Guatemala)
El mercado del arco iris
A unos 40 km de los magníficos paisajes del lago Atitlán, en Chichicastenango, tiene lugar, todos los jueves y domingos uno de los mercados más coloridos del mundo. No ya por las frutas de temporada y flores, sino por las espectaculares vestimentas de vendedoras y de las innumerables telas a la venta, muchas de ellas con estampados hechos a mano entrelazando hilos de distintas tonalidades. En uno de los extremos del mercado se halla un cementerio maya que resalta también por los colores de sus casitas mortuorias.

 

Toyosu Tokio (Japón)
El nuevo mercado de subastas de atún
Octubre del 2018 cambió el panorama de los mercados tokiotas. El Tsukiji, famosísimo por las subastas de atún, cerró sus puertas. Pero ese mismo mes abrió el nuevo mercado Toyosu, una instalación con pasarelas y miradores para que los turistas puedan contemplar el trabajo de sus profesionales. Ya no es necesario hacer cola ni registrarse para ver las subastas del atún desde la sala superior. El horario de apertura de Toyosu es de 5 a 17 horas. Para ver la subasta hay que llegar antes de las  6.30. Una vez acabada, nada mejor que un desayuno a base de sushi y sashimi acabado de laminar y contemplar, desde el jardín situado sobre el edificio, unas maravillosas vistas de la bahía de Tokio.

 

Mae Klong (Tailandia)
Atravesado por el tren
Pese a toda su autenticidad y colorido, nada distinguiría a este mercado de los otros miles de instalaciones similares que pueden encontrarse por todo el sudeste Asiático. Pero Mae Klong, a unos 90 km de Bangkok y abierto todos los días de la semana, tiene una particularidad que lo ha hecho famoso: es el único mercado en todo el mundo cruzado, ocho veces al día, por un tren. Los puestos están situados a uno y otro lado de la línea férrea, de modo que los visitantes transitan sobre la vía. Cuando llega el tren, en menos de cinco minutos se retiran los toldos, se desplazan los puestos y, tan rápido que casi no da tiempo a verlo, pasa el tren y todo vuelve a su lugar.

 

Pike Place Fish Market
Seattle (Estados Unidos)
Donde los salmones vuelan
Un mercado a cubierto porque, como dicen los ciudadanos de Seattle, “si no llueve es que está a punto de llover”, con perfume de flores, olor de pan recién horneado, ropa, artesanía y mucho pescado y marisco, desde cangrejos de Dungeness a salmones salvajes de Alaska, ahumados o glaseados, y distintos bacalaos negros. Lo más sorprendente es contemplar los salmones de gran tamaño que los pescaderos se lanzan por encima de las cabezas de los compradores, de uno a otro puesto, al grito de “fish!”, como balones de fútbol americano.