18/12/2011
La visionaria del champán
Texto de Begoña Corzo
Fotos de Jordi Play
Un clima extremo con unas condiciones límite para la existencia y la supervivencia del viñedo y unos suelos de creta son parte del milagro de la existencia del champán. Pero este vino también debe su calidad y su fama a pioneros como madame Clicquot, una mujer singular que lo transformó en una bebida elegante, el Veuve Clicquot, que fascinó a las cortes europeas

Las uvas con que se elabora el Grande Dame proceden sólo de terrenos calificados como grand cru, los mejores
Las entrañas de Reims son un enorme gruyère formado por 120 kilómetros de cavas (en total, son 250 kilómetros bajo las colinas y los valles de la región). Sus paredes, blanquísimas, blandas y húmedas, son de piedra creta, una caliza de origen marino. Los romanos empezaron a excavarlas para aprovechar este material para la construcción. Cuando, en el siglo XVIII, el cemento Portland las hizo innecesarias, las canteras que surtían de creta a curtidores, pintores, albañiles y talleres textiles encontraron su más noble destino y se transformaron en cavas de champán. Catedrales de tiza con paredes altísimas que se estrechan conforme se acercan a la superficie, por donde apenas si entra la claridad del día y que el Gobierno regional quiere promover a patrimonio de la humanidad.

Las cavas de champán fueron refugio y hospital en la I Guerra Mundial; aún pueden verse rastros
Las cavas más grandes son las de Veuve Clicquot. Ocupan más de 24 kilómetros a 20 metros bajo tierra, una penumbra polvorienta y perfumada donde los visitantes pueden espiar el largo descanso de las botellas.
Clotilde Griveaux, bouchonnerie; Arthur Marniquet, vigilant… Cada crayère, cada cripta en la creta recuerda a los trabajadores que han cumplido 40 años en la empresa. Y, junto a las escaleras que descienden a las cavas, en la cripta 93, solitaria en un pedestal e iluminada como una joya, una de las botellas rescatadas del fondo del mar de Åland, en el Báltico. Formaba parte de un cargamento de champán con destino a Rusia que se hundió hace casi 200 años. Otra botella del mismo cargamento se subastó por 30.000 euros. Dicen que es el champán más antiguo todavía bebible que se conoce. La viuda Clicquot estaría orgullosa.
Clotilde Griveaux, bouchonnerie; Arthur Marniquet, vigilant… Cada crayère, cada cripta en la creta recuerda a los trabajadores que han cumplido 40 años en la empresa. Y, junto a las escaleras que descienden a las cavas, en la cripta 93, solitaria en un pedestal e iluminada como una joya, una de las botellas rescatadas del fondo del mar de Åland, en el Báltico. Formaba parte de un cargamento de champán con destino a Rusia que se hundió hace casi 200 años. Otra botella del mismo cargamento se subastó por 30.000 euros. Dicen que es el champán más antiguo todavía bebible que se conoce. La viuda Clicquot estaría orgullosa.

La nevera creada ex profeso por Porsche Design. Cada botella tiene su compartimento
Una firma que apuesta por el diseño
“El mundo está en perpetuo movimiento, y debemos inventar las cosas del mañana (...) Actuar con audacia”, escribió Barbe-Nicole Clicquot. Fiel a ese estilo audaz de su fundadora, la firma ha culminado una arriesgada reforma de su Hotel du Marc, un hotel privado donde aloja a los invitados más ilustres. Esta mansión, de estilo neoclásico, fue regalada en 1840 por madame Clicquot a su socio, Edouard Werlé. En el 2007 se inició una completa y arriesgada renovación que ha contado con artesanos de la zona, pero también con grandes diseñadores contemporáneos. Mathieu Lehanneur, Pablo Reinoso, los hermanos Campana firman unas intervenciones rompedoras que contrastan con la arquitectura, clásicamente francesa.
“El mundo está en perpetuo movimiento, y debemos inventar las cosas del mañana (...) Actuar con audacia”, escribió Barbe-Nicole Clicquot. Fiel a ese estilo audaz de su fundadora, la firma ha culminado una arriesgada reforma de su Hotel du Marc, un hotel privado donde aloja a los invitados más ilustres. Esta mansión, de estilo neoclásico, fue regalada en 1840 por madame Clicquot a su socio, Edouard Werlé. En el 2007 se inició una completa y arriesgada renovación que ha contado con artesanos de la zona, pero también con grandes diseñadores contemporáneos. Mathieu Lehanneur, Pablo Reinoso, los hermanos Campana firman unas intervenciones rompedoras que contrastan con la arquitectura, clásicamente francesa.
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