28/04/2013

Mary Pickford

Texto de Javier de las Muelas
Para preparar el cóctel que poner a partes iguales zumo de piña y ron Bacardí Superior en una coctelera, añadir una cucharadita de granadina, un par de golpes de marraschino y agitar bien. Se sirve en copa de cóctel y se decora con una guinda roja
El cine mudo había creado toda una generación de actores a su medida; dominaban la expresividad corporal y la sobreactuación, pero el sonido requería otro perfil de actor, más cercano al teatro, con una voz atractiva y que dominara la interpretación del texto. De esta etapa silenciosa, destaca una gran actriz conocida como la novia de América, Oscar por su aportación al cine.

Uno de los speakeasies o bares clandestinos que surgieron en los años de la ley seca

La primera definición escrita de la palabra cocktail data del 13 de mayo de 1806, cuando el editor de The Balance and Columbian Repository, a propósito del significado de dicho término, imprimió la respuesta a la pregunta que un lector, Jeremy Upwards, había realizado unos días antes.

Y lo hace así: “Cock tail es un licor estimulante, integrado por alcoholes de varios tipos, azúcar, agua y bitters. Se supone que es una poción excelente, el corazón lo prefiere frente a la cerveza de malta, a la vez que achispa la cabeza. De buen uso para políticos, porque una persona que beba estas combinaciones está preparada para tragar cualquier cosa”.

Ahora, la palabra cóctel se ha convertido en usual, a pesar del arte que esconde; así, sus técnicas y formulaciones secretas se han ido volviendo más transparentes y de uso común no sólo por parte de barmen, sino de aquellos aficionados a la liturgia del buen beber.

Si tienen oportunidad, y son entusiastas del mundo del bar, no deben perderse el Museum of the American Cocktail, con sede en Nueva Orleans. Reúne desde libros, cocteleras, vasos mezcladores y copas antiguas de colección hasta reliquias de la época de la ley seca, cuando la prohibición del consumo de alcohol abrió el mundo a los speakeasies –bares clandestinos–, a los gángsters, al jazz, al boxeo y a los cócteles.

Algunos de estos extraños objetos son, por ejemplo, una botella de whisky sin alcohol de 1927, botellas de Bathtub Gin (ginebra que se destilaba en bañeras), de sabor muchas veces tan desagradable que los barmen se veían obligados a combinarla con zumos, licores... Muchos cócteles deben su fórmula a estas mezclas desesperadas de tiempos de crisis, cuando la imaginación era una tabla de salvación.

Durante la semana del 6 al 13 de mayo, diversas coctelerías en España y en todo el mundo crearán un combinado –con la ginebra como ingrediente fundamental– como homenaje al cóctel, a esta efeméride, a aquel lector y al editor que por primera vez imprimió en tinta dicha palabra. No olvidemos que muchos momentos inolvidables en la vida surgen en torno al mundo mágico de los combinados. Una relación importante, una buena noticia, una despedida, a menudo se comparten con una copa en la mano. Felices 207 años.

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