07/10/2012
Hot berries
Texto de Javier de las Muelas
Javier de las Muelas
Lo preparamos en coctelera Boston aplastando con una maza 5 frambuesas, 5 grosellas y 5 fresitas del bosque, añadiendo a continuación 1/7 de vodka Grey Goose infusionado en chile (2 cl), 2/7 de licor de pera (4 cl), 4/7 de ginebra Bombay Sapphire (8 cl). Lo servimos en copa de martini y lo decoramos con un chile rojo.

Ashley Monroe, afamada barmade, entró a trabajar en un restaurante hispano de Los Ángeles para preparar cócteles en la barra. Al ver Ashley la variedad de chiles que había en la cocina, decidió dar chispa a la carta añadiendo este ingrediente a sus creaciones. Esta atrevida oferta spicy se hizo muy popular y, en concreto su hot berries lo preparan en muchas barras de Estados Unidos.

Mezclado o como escarcha en la copa, el azúcar es un ingrediente de muchos cócteles
Preparar jarabe de azúcar. Muchos cócteles llevan azúcar. La mejor manera de incorporarlo es en forma de jarabe, ya que el azúcar en polvo cuesta más de disolver. En muchas recetas deberemos añadir golpes (dash), que equivalen a cinco o seis gotas.
Preparación: calentar igual cantidad de azúcar y agua en un cazo hasta que hierva, bajar la intensidad del fuego y remover con una cuchara de madera hasta que esté bien mezclado y con un aspecto transparente y brillante; dejar enfriar añadiéndole cinco o seis gotas de zumo de limón y pasarlo a una botella o gotero. Con 100 cl de agua y 100 g de azúcar será suficiente.
Para escarchar vasos y copas. Basta humedecer el borde del vaso o de la copa frotándolo con un cuarto del cítrico que usemos (lima, limón, naranja), luego los depositamos en un plato que tenga esparcida uniformemente sal o azúcar. También podemos sustituir el jugo del cítrico por granadina o curaçao azul o rojo. Al servir el cóctel en la copa deberemos tener un especial cuidado de que el líquido no caiga sobre el borde escarchado, pues arrastraría el azúcar o la sal (no hay nada más desagradable que una margarita con la sal mezclada; es como tomar un purgante), desvirtuando nuestra creación y con resultados catastróficos. Bastará con dejar un centímetro hasta el borde de la copa y tener el pulso firme.
Creemos ya con el hielo. Podemos congelar zumos o purés de frutas en moldes divertidos; hoy en día hay variedad de formas y tamaños. Al deshacerse variarán el sabor de las bebidas preparadas, lo que puede ser un inconveniente o un aliciente al ir añadiendo matices. También podemos incorporar al agua hojas de menta, frambuesas, romero, granos de café... Incluso para según que cócteles, cubitos de crema de leche con miel o con nuez moscada. Cuando utilicemos agua para nuestros cubitos, no olvidemos que debe ser de botella; la del grifo es agua tratada y posee sabores que al deshacerse alterarían letalmente el sabor final de nuestras creaciones. Y si utiliza bandejas para elaborar sus propios cubitos, recuerde que el congelador donde las deposite debe estar bien compartimentado, cerrado y no contener productos alimenticios: carne, pescados, pan... porque sus aromas impregnarán el hielo.
Preparación: calentar igual cantidad de azúcar y agua en un cazo hasta que hierva, bajar la intensidad del fuego y remover con una cuchara de madera hasta que esté bien mezclado y con un aspecto transparente y brillante; dejar enfriar añadiéndole cinco o seis gotas de zumo de limón y pasarlo a una botella o gotero. Con 100 cl de agua y 100 g de azúcar será suficiente.
Para escarchar vasos y copas. Basta humedecer el borde del vaso o de la copa frotándolo con un cuarto del cítrico que usemos (lima, limón, naranja), luego los depositamos en un plato que tenga esparcida uniformemente sal o azúcar. También podemos sustituir el jugo del cítrico por granadina o curaçao azul o rojo. Al servir el cóctel en la copa deberemos tener un especial cuidado de que el líquido no caiga sobre el borde escarchado, pues arrastraría el azúcar o la sal (no hay nada más desagradable que una margarita con la sal mezclada; es como tomar un purgante), desvirtuando nuestra creación y con resultados catastróficos. Bastará con dejar un centímetro hasta el borde de la copa y tener el pulso firme.
Creemos ya con el hielo. Podemos congelar zumos o purés de frutas en moldes divertidos; hoy en día hay variedad de formas y tamaños. Al deshacerse variarán el sabor de las bebidas preparadas, lo que puede ser un inconveniente o un aliciente al ir añadiendo matices. También podemos incorporar al agua hojas de menta, frambuesas, romero, granos de café... Incluso para según que cócteles, cubitos de crema de leche con miel o con nuez moscada. Cuando utilicemos agua para nuestros cubitos, no olvidemos que debe ser de botella; la del grifo es agua tratada y posee sabores que al deshacerse alterarían letalmente el sabor final de nuestras creaciones. Y si utiliza bandejas para elaborar sus propios cubitos, recuerde que el congelador donde las deposite debe estar bien compartimentado, cerrado y no contener productos alimenticios: carne, pescados, pan... porque sus aromas impregnarán el hielo.
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