La fatídica noche del 14 de abril de 1912, antes de chocar con un iceberg y hundirse en el Atlántico, algunos pasajeros del
Titanic gozaron de una cena magnífica regada con champán. Uno de los seis que se sirvieron fue el mejor
Henry Abelé, un
Cuvée de Prestige Le Sourire de Reims. En conmemoración de aquellos hechos, la casa champañera, fundada en 1757 y propiedad de
Freixenet desde 1985, ha lanzado dos ediciones limitadas; una de sólo 100 botellas del mismo vino que se hundió con el trasatlántico, que se subastaron en enero, y otra de 4.000 del
Brut Traditionnel que muestra en la etiqueta y el estuche imágenes alusivas al desdichado barco. Este champán, fresco y elegante, elaborado con chardonnay, pinot noir y un toque de pinot meunier, está a la venta a 40 € la botella.