Hotel de las Letras
26/05/2013
Con una magnífica situación en la Gran Vía madrileña, el hotel de las Letras es un encantador establecimiento que combina un interiorismo vanguardista con materiales nobles y un guiño marcadamente cultural. En efecto, este inmueble de la cadena Ánima, de la que también forma parte el Neri de Barcelona, ha elegido como decoración de sus paredes textos literarios serigrafiados de novelistas, poetas y filósofos –igual puede encontrarse el cliente con un texto de Julio Cortázar, Dylan Thomas o de Friedrich Nietzsche– que personalizan el establecimiento.
Además, cuenta con una surtida biblioteca, en la que no faltan cómodos sofás, donde el huésped puede refugiarse en la lectura. Es frecuente encontrarse en sus salones con escritores, entre otras razones porque suele ser el marco de entrevistas periodísticas, pero también porque algunas editoriales entienden que es un entorno ideal para alojar a sus autores.
El edificio donde se ubica el hotel de las Letras tiene un aire belle époque. Fue construido en 1917 por el arquitecto Cesáreo Iradier como residencia del conde de Artaza. El inmueble está catalogado como patrimonio histórico de la ciudad de Madrid, pero llamó la atención desde el primer día hasta el punto de que la revista Construcción Moderna le dedicó un amplio reportaje por su estilo avanzado y el uso de estructuras metálicas, de acuerdo con las novedades que introducían arquitectos e ingenieros europeos.
Curiosamente, la residencia se erigió en el solar donde se levantaba el hotel de Roma, que fue derribado con ocasión de la reforma de la Gran Vía a principios del siglo XX. Cuando dejó de ser residencia aristocrática, volvió a ser hotel con el nombre de Barazal. La última reforma se corresponde con el año 2005, cuando los arquitectos Virginia Figueras y Franco Corada le dieron la forma actual.
Cómodo, céntrico y luminoso, se trata de un hotel con una magnífica relación calidad-precio. Dispone de un restaurante con vistas a la calle, con una carta corta pero muy atractiva; de un lounge bar donde relajarse a cualquier hora, y de un gimnasio más que correcto. Las habitaciones son realmente cálidas y en ellas se agradece la nobleza de los materiales: cortinas de lino, alfombras de lana de Nepal, suelos de madera de roble, fundas de algodón egipcio… En definitiva, una concepción acertada de hotel urbano, culto y civilizado.
Un ático sobre Madrid. Con la llegada del buen tiempo abre sus puertas el Ático de las Letras, en la azotea del edificio. Es una terraza con vistas sobre Madrid donde se puede tomar una copa o un tentempié. Forrado de madera, con árboles en grandes macetas, velas en las mesas y taburetes de metacrilato, el ático resulta un lugar realmente atractivo para terminar la jornada.
Datos de contacto
Datos 109 habitaciones. Precios Desde 125 euros. Dirección Gran Vía, 11, Madrid. Teléfono: 915-237-980. www.hoteldelasletras.com.
Valldemossa
19/05/2013
En una propiedad que perteneció a los monjes del monasterio cartujo de Valldemossa, en el que se alojaron Frédéric Chopin y George Sand, se levanta uno de los establecimientos más encantadores de las islas Baleares, el hotel Valldemossa.
Todo en esta localidad de la sierra de Tramuntana, a apenas quince minutos de Palma, remite a esta pareja que a finales de 1828 descubrió la tranquilidad de esta villa de calles empinadas y estrechas, que ha tenido la cartuja como referencia. Si a Chopin el lugar le inspiró su preludio Opus 28, a Sand le permitió escribir uno de sus relatos más célebres, Un invierno en Mallorca.
Ciertamente, el hotel, que forma parte de la cadena Relais & Châteaux, que siempre resulta una garantía de calidad y servicio, respira una atmósfera seductora, que remite a aquellos días en que el pianista y la escritora pasearon por Valldemossa, adonde el compositor acudió para recuperarse de su tuberculosis. No tuvieron suerte con el tiempo, pues les llovía casi a diario, pero entre románticos esta circunstancia inspira la sensibilidad, cuando no el deseo.
Actualmente, para poner al mal tiempo buena cara, el establecimiento dispone de piscinas cubierta y exterior, y deliciosas terrazas donde cenar a la luz de las velas con el buen tiempo, pero, en caso de que este no acompañe, se puede disfrutar de su cocina en el restaurante interior gozando de inmejorables vistas. Sin duda, es una sugerencia excelente para escaparse un fin de semana para recargar las pilas.
Las doce habitaciones del hotel Valldemossa conjugan sabiamente el encanto de las paredes de piedra del siglo XIX de las dos casas que sirven de base del establecimiento con un mobiliario moderno y confortable, de colores claros y materiales de calidad. Las camas de baldaquino han sido aderezadas con velos blancos, lo que le confiere una ambientación colonial que invita a toda suerte de preludios. Los baños son generosos y están bien equipados. El entorno del hotel es magnífico, entre olivos, naranjos, cipreses y pinos. Cuenta con una encantadora pérgola e incluso un huerto impecable que convida al sosiego.
Pocos hoteles en la isla de Mallorca ofrecen esta sensación de refugio, sabiendo que, si al cliente el cuerpo le pide marcha, en pocos minutos puede estar en una discoteca de moda o en un bar junto a la playa.
Los placeres del agua. El servicio de wellness del hotel merece una visita, no sólo por su excepcional piscina donde reactivarse con los chorros de agua o tonificar el organismo con una infusión a media tarde, sino también por los tratamientos que ofrece, que van desde un masaje hindú de cabeza, cuello, hombros y espalda hasta un masaje clásico sueco reparador como pocos. Asimismo dispone de servicios de estética, donde la clientela resulta rejuvenecida en extremo.







