Posada Fontibre
05/10/2008
Fontibre (Cantabria).
Cuatro generaciones han vivido aquí hasta que sus descendientes –la actual pareja Enrique y Rosario– convirtieron esta casona montañesa en un alojamiento rural que luce la Q de calidad turística. En una de las paredes se ve la fecha del nacimiento del bisabuelo, 1812, que la levantó con piedra, roble y nogal. En torno, bosques de hayas, chopos y robles, y al fondo, el Pico Tres Mares.
Las luminosas habitaciones, de techos de madera, todas diferentes, lucen colores cálidos y vistas al jardín o al río. En las paredes, fotos, documentos y antigüedades narran la historia de la familia. Sorprenden los suaves amaneceres, con el canto de los pájaros y el murmullo del río. Destacan su salón con chimenea, de especial encanto en invierno, decorado con utensilios antiguos de labranza, o el porche acristalado para los desayunos, hechos con productos naturales de la zona. A 19 kilómetros queda la estación de esquí de Alto Campoo.
El Ebro
A 50 metros de la posada se encuentra el manantial donde se supone nace el Ebro, en un bello parque en el que nadan patos. Una pequeña columna, coronada por la Virgen del Pilar, señala el lugar. Labrados en ella, los escudos de las provincias que atraviesa el río. La mejor época para ir es el otoño, cuando las hayas se tornan rojas






