Le Vieux Logis

05/02/2012

Texto de Màrius Carol
Le Vieux Logis

En el corazón de la Dordoña francesa, se encuentra este Relais & Chateaux, un lugar excepcional por su historia, su entorno y su gastronomía. En Le Vieux Logis ponen a Henry Miller por testigo de la magia del establecimiento, pues el escritor de Trópico de Cáncer se alojó en él con la pretensión de pasar una semana y se quedó todo un mes. Miller era un enamorado de Francia, pues había vivido en París en los años treinta, y volvió al cabo de los años en busca de inspiración. El escritor llegó hasta la mansión de Trémolat y pensó que ese antiguo priorato era poco menos que el paraíso, pues combinaba la tranquilidad de unos jardines románticos con la sensualidad de la cocina del territorio.

Le Vieux Logis había sido una propiedad agrícola con cuatro siglos de historia que pasó a ser un secadero de tabaco. La espléndida mansión por la que se encarama la hiedra es de una belleza excepcional. En 1952, el matrimonio Giraudel, que la regentaba, decidió convertirla en una casa de vacaciones donde poder alojarse para disfrutar de la cocina tradicional de la Dordoña. A la muerte del cabeza de familia, su hijo menor se puso al frente del negocio y lo reformó sin prisas hasta transformarlo en un hotel con encanto de 18 habitaciones, enclavado en mitad de un jardín, donde el cliente puede pasear bajo los tilos, pero igualmente disfrutar de una espléndida piscina rodeada de césped. Los jardines, con arbustos torneados con formas geométricas y árboles de distintas especies, son de autor. Laure Quoniam, diplomada en Arquitectura por la Universidad de Harvard, concibió este parque doméstico como si aspirara a ser el decorado de las peripecias de la Alicia de Lewis Carroll.

Las habitaciones y suites de Le Vieux Logis son una delicia: con grandes ventanales, muebles antiguos, edredones provenzales, elegantes candelabros y ramos de flores. Pero lo que destaca sobre todo del establecimiento es la cocina de su restaurante gastronómico, dirigido por Vincent Arnould (una estrella Michelin y tres toques de la Gault Millau), que resulta un placer para los sentidos. En esta época se pueden degustar las trufas negras de la comarca: confieso que su potage parmentier à la truffe noire es uno de los platos que permanecen en mi memoria gustativa. El hotel dispone de un segundo restaurante, Le Bistrot d’en Face, que es una segunda opción más asequible, donde se puede disfrutar de la cocina tradicional de estos establecimientos, en la que destaca la crépinette de pie de cerdo.


La calidez del fumoir. En tiempos de prohibiciones, el fumoir del establecimiento es un lugar de culto, no sólo por su magnífica colección de puros, sino también por la carta de coñacs, armagnacs y aguardientes a disposición de la clientela para acompañarlos. El espacio, de paredes forradas de madera, confortables sillones de cuero, mullidas alfombras orientales y con una pequeña biblioteca, emociona a los amantes del tabaco. 

Datos de contacto

Datos 10 habitaciones y 8 suites. Precios Desde 190 euros. Dirección 24510 Trémolat (Dordoña) Francia. Teléfono: +33(0)582-890-002. www.vieuxlogis.com
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13 de mayo
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