La Guia del Magazine
Can Gat
24/08/2008
De la misma manera que muchos turistas vuelven a casa con una idea muy distorsionada de lo que es una paella de verdad, también los hay que pasan por las Baleares sin llevarse una noción clara de lo que es una caldereta de auténtica langosta o un bullit como debe ser. En Can Gat, frente a la playa ibicenca de Sant Vicenç, esta última especialidad típicamente ibicenca, que cuenta con la variante de poderse preparar el pescado guisado en vez de hervido, la bordan. Y aunque no son especialmente simpáticos –niéguense a ocupar la única mesa en la que pueden morir de calor, pegada a la tienda de objetos playeros que regentan los mismos dueños del restaurante–, lo cierto es que cocinan francamente bien. Los pescados de roca (cabezas incluidas, como debe ser) los sirven en una bandeja con parte del caldo de la cocción, patatas y trocitos de pimiento rojo y verde. Si el pescado ligeramente desmigajado está sabroso, todavía es mejor el arroz a banda con el que concluye este tradicional guiso presentado en dos tiempos. Lo preparan en paella con el caldo de la cocción anterior y con sepia cortada en pequeños trocitos. Se trata de un arroz meloso ligeramente oscurecido por la tinta del cefalópodo, y cuyos granos están distribuidos en una capa muy fina. Quienes lo prefieran, pueden elegir entre otras variedades de arroces o los pescados que les proporcionan las barcas de la zona cocinados al horno. Tienen postres caseros como el flaó, elaborado con queso fresco, o la greixonera, con ensaimadas secas, leche y canela.
Frente a la arena
Se puede comer bullit en otros lugares de la isla con mayor encanto, como el tradicional Bigotes, un refugio de pescadores de la cala Mastella. Pero mientras allí hay que llegar andando y no se puede hacer reserva, aquí sí tienen teléfono y uno puede instalar la toalla en la arena para, entre baño y baño, ponerse las botas.








