Icho
20/01/2008
Un restaurante occidental con filosofía japonesa. Eso es lo que se propuso hacer Anna Saura, propietaria de la barra Sakura-Ya del centro comercial L’Illa Diagonal, cuando abrió el Icho, hace un año. Y entre los barceloneses enseguida corrió la voz de que había que visitar el nuevo establecimiento que iniciaba en esta ciudad la renovación de la cocina asiática. Una clienta japonesa que comió allí hace poco dijo que no había probado aquellos platos ni en Japón ni en España, pero que al cerrar los ojos recordó el sabor del arroz con sopa de miso que le preparaba su madre de niña. Esa evocación y la sutileza de sabores es lo que se quiere conseguir en esta cocina donde oficia el maestro Yukihiko Shidara-Tan, descendiente de samuráis, con su equipo de cocineros japoneses (todos excepto uno, Alessio Corda, que hace de nexo entre ambas culturas). Guillem Vicente, director y jefe de sala, explica que en el Icho no hay pescados desconocidos ni carnes del otro lado del mundo. “Usamos productos básicamente mediterráneos, pero con la mentalidad nipona de respetar su sabor original sin estridencia ni ingredientes o preparaciones que los enmascaren.” En Icho no entran mantequillas ni salsas que no se liguen con kuzu, un tipo de harina de mandioca que no contiene gluten y con la que se preparan también las tempuras. Es imprescindible probar el onzen tomago, huevo a baja temperatura con cangrejo azul, de caparazón blando –su origen está en una antigua costumbre de cocer los huevos en los balnearios, en la misma agua en que se tomaban baños– y el cochinillo confitado. Que nadie espere encontrar un comedor oscuro con una barra de sushi y un montón de cocineros corriendo de un lado a otro. Este es un lugar para la calma. Un restaurante occidental que mira a Japón.
Carnes de tipo Kobe
Aunque los pescados mediterráneos son uno de los principales atractivos, sirven también carnes de tipo Kobe procedente de Burgos, que preparan en teppanyaki (a la plancha), y novilla, en sashimi.
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