La Guia del Magazine
Petrvs
15/06/2008
Es casualidad que un arqueólogo abra un restaurante. Y si, además, bajo el suelo del local que durante años albergó un anodino bar de bocatas halla interesantes restos de la ciudad antigua, eso no le ocurre ni a Indiana Jones. Pero sí a Pedro García, hasta hace poco empleado y ahora socio del empresario hostelero Adrià Gómez, con quien ha abierto Petrvs. Los escasos cincuenta metros cuadrados de su restaurante no los podía haber aprovechado mejor la interiorista Yolanda Ribas, quien se ha ocupado de que el cliente camine sobre un suelo de cristal que deja al descubierto las ruinas del patio del antiguo convento de Sant Francesc, del siglo XIV, así como una parte de canalización romana. Hay un detalle que a los hijos de familias numerosas les recordará la habitación de la infancia, cuando las camas desaparecían de día por arte de magia. Aquí sucede con las mesas, que después de la cena quedan plegadas en la pared para convertir el local en un íntimo bar de copas. Los propietarios han adaptado su oferta a esa minúscula cocina en la que oficia el mexicano Ernesto Preisser, un loco por la música que antes estuvo en la cocina del barcelonés Klein. Buena parte de lo que sirven son productos ya elaborados de la mejor procedencia: quesos con la garantía de la tienda que regenta Eva Vila en la vecina calle Agullers, ahumados de Carpier o jamón de Joselito acompañado con coca de aceite de oliva con tomate. Los ingredientes para los platos que preparan, desde el bacalao a la llauna a las manitas de cerdo deshuesadas o las hamburguesas de ibéricos, los compran en la Boqueria.
Tortilla de patatas
Cuentan con algunas colaboraciones externas, entre las que destaca la de la madre de Pedro, que prepara buenas tortillas con huevos de corral y patatas de Betanzos. A mediodía ofrecen un menú muy correcto por 15,50 euros.






