El Celler de Can Roca
21/09/2008
Como las familias que cierran el pisito para instalarse en la casa con jardín, así los hermanos Roca recogieron una tarde los bártulos, después de atender el servicio del mediodía, y recorrieron los 200 metros que separan el restaurante en el que oficiaron durante un par de décadas –pegado a la casa de comidas de sus padres– para estrenar un establecimiento amplio y moderno, a la altura de su impecable cocina de vanguardia. Fue el pasado 14 de noviembre. Han tenido el tiempo suficiente para hacer suyo ese espacio en el que se sienten, salta a la vista, como pez en el agua. El tres, no cabe ninguna duda, es el número de El Celler de Can Roca. Tres maestros: Joan, el cocinero; Jordi, artífice de los postres, y Josep, el sabio de los vinos. Y para ellos tres, nuevos escenarios: una cocina siete veces más grande que la anterior y equipada con lo último y con lo más tradicional. Una bodega sensacional, que los clientes visitan invitados a seguir una ruta por los sentidos y por los paisajes favoritos del hermano sumiller. Un comedor triangular, en el que las mesas están distribuidas en cada uno de los tres vértices. Y la tercera estrella. La que los clientes esperan este mismo otoño. Dice Joan Roca que no es el objetivo. Que lo importante es el camino que están recorriendo desde hace 22 años. Un camino que les ha llevado tan lejos que no obtenerla, como publicaba un diario francés hace unos días, podría provocar una insurrección popular. Pruebas de que la merecen se encuentran en platos como los higos con queso majorero y granizado de guayaba que descubren sabores de huerta otoñal, las ostras con piedras de aguardiente y destilado de tierra, el bacalao con sopa de pan o la oca a la royale. Ingenio, memoria e ilusión por explorar nuevos lugares.
El restaurante de los vinos
Josep Roca es en buena medida culpable de que los maridajes entre platos y vinos se hayan puesto de moda. La idea es buena. Lo malo es que casi nadie sabe tanto de vinos como él para hacer de esas combinaciones un placer.






