Extra Vino
Sabia elección

LOS BLANCOS
Durante demasiado tiempo se dijo que los blancos españoles eran vinos de segunda categoría. Por fin ese tópico ha caído
por su propio peso. Zonas como Rías Baixas, Valdeorras, Rueda o Penedès están dando productos excelentes que demuestran
que el mejor blanco no es, ni mucho menos, un tinto. El blanco no sólo está de moda sino que se elabora mejor que nunca.
La hora de los blancos
Quienes desconfían de los blancos que se elaboran en España deberían ir cambiando de mentalidad. Del mismo modo que los tintos, estos vinos se han beneficiado de la revolución enológica que ha experimentado España en los últimos tiempos, y se habla ya de los superblancos: vinos intensos, con más carácter varietal, más complejos y estructurados y con mayores posibilidades de aguantar el paso del tiempo. Los países anglosajones, que se muestran cada vez más interesados en el mundo de los vinos en un momento en que en Europa baja considerablemente el consumo, los consideran saludables y más fáciles de beber que algunos tintos. Es la tendencia opuesta a otros mercados emergentes, como el chino o el japonés, en los que sigue imperando la tintitis. Una prueba de ese interés son las calificaciones cada vez mejores que están recibiendo los blancos gallegos, especialmente los de Rías Baixas, y actuaciones como la actitud del Consejo Regulador de Rioja, que por primera vez ha permitido plantar variedades blancas que hasta ahora estaban prohibidas. Zonas como Rueda, Valdeorras o Penedès están dando grandes blancos.

Galicia está de moda
Los vinos gallegos viven su mejor momento y son, según los expertos, los que tienen un futuro más prometedor. Mientras algunos tintos de distintas zonas de España son demasiado tánicos y fuertes de sabor como para encajar con la sutileza de los sabores de la nueva cocina, los vinos gallegos aportan frescura y una sensación de ligereza que encaja perfectamente con las nuevas tendencias culinarias. La ventaja de sus vinos es la singularidad. Son vinos que juegan con la falta de madurez, sobre todo en un momento en que muchos retroceden ante el abuso de barricas. Pero los gallegos se enorgullecen de no haber caído nunca en esa tentación. ¿Qué tienen los albariños que no tengan los otros vinos blancos? Son, según Marisol Bueno, presidenta durante casi treinta años de la D.O. Rías Baixas, vinos fáciles de beber y fáciles de entender y al mismo tiempo grandes vinos. Galicia cuenta, de entrada, con un clima muy similar al de las más prestigiosas zonas elaboradoras. Y con una variedad de uva, la albariño, cuyo nombre se vende solo. “No es habitual –explica Marisol Bueno– que el nombre de una variedad tenga mucha más relevancia que el de la D.O., por eso nosotros intentamos aunar ambos términos para vender nuestros vinos.” Según ella, ha sido la confianza en esta variedad tan singular, la albariño, y el control en el origen lo que les ha ayudado a mejorar la calidad y a obtener algunos de los blancos más seductores del mundo. Pero Galicia apuesta también fuerte por los tintos, en las zonas lindantes con las mesetas, que se preparan para conquistar el mercado. Si en el presente viven un gran momento, el futuro, coinciden todos los expertos, está en los vinos gallegos que son, ante todo, singulares.
Explica Ramón Huidobro, gerente del consejo regulador, que en el mercado internacional, especialmente en países como Estados Unidos, Irlanda o Reino Unido, hay un interés cada vez mayor por los blancos de calidad. “Son vinos que gustan muchísimo, y especialmente a un mercado de gente joven y a las mujeres, que son quienes llevan la voz cantante.”. Para él, además de esa tendencia, les ha beneficiado el gran auge de las variedades autóctonas, y la albariño es una uva muy singular.
Lo que vendrá: los grandes rosados
Entre los cavas se ha consolidado el prestigio de los rosados, siguiendo el ejemplo de los champanes. No ocurre lo mismo con los vinos, que no logran sustraerse a su mala prensa. La asignatura pendiente en España son los grandes vinos rosados, que parece ser que pronto empezarán a hacerse un importante hueco. Su cuidada elaboración y el uso de uvas cada vez más arriesgadas hacen pensar en un futuro prometedor. En Francia, a pesar del descenso en el consumo de vino, los rosados están en alza y rozan a los blancos como segunda alternativa de consumo de vino. También triunfan en Estados Unidos y el Reino Unido. De momento, el rosado se entiende como un vino ligero, fresco y frutoso. Un vino fácil de entender y consumido por gente que no busca grandes sutilezas. Pero algunas empresas de prestigio están trabajando ya para obtener rosados más complejos.







