11/11/2007

Extra Vino

Sabia elección

Texto de Cristina Jolonch
Fotos de Carlos González Armesto
Ilustraciones de Flavio Morais
El Magazine repasa lo último en vinos: desde el gran momento que viven los blancos gallegos, al auge de los cavas de autor, el éxito de las botellas mágnum para regalar o los nuevos vinos que se adaptan a los gustos de la gente joven. Además, los mejores sumilleres recomiendan algunos de sus vinos predilectos
NUEVOS CONSUMIDORES
Los vinos que más se venden en España se encuentran en las grandes superficies comerciales. Algunos de ellos son vinos baratos que se sirven fresquitos y resultan fáciles de beber. Triunfan los lambruscos y otros subproductos que han hecho plantearse a los elaboradores sacar vinos fáciles pero de mayor calidad que puedan atraer a los consumidores más jóvenes.

Vinos fáciles
Hay vinos complejos, vinos más fáciles de entender y otros que son, directamente, para no iniciados. El vino que arrasa en los supermercados españoles es el lambrusco, un rosado italiano de dudosísima calidad que no despierta ningún interés entre los entendidos, pero que entusiasma a muchísimos consumidores. ¿Cuál es la razón de ese éxito de ventas, tanto en las tiendas como en los restaurantes medios? Se trata de un vino sencillo y barato que además tiene el aliciente de que se sirve fresquito y tiene burbujas. Esa simplicidad y su sabor dulzón le han servido para captar a un sector muy joven. Algo parecido ocurre con ese subproducto supuestamente de origen gallego que se vende como vino turbio y que suele servirse en jarras: no es otra cosa que un caldo defectuoso y sin filtrar que no tiene ningún tipo de garantía.
Pero no todos los vinos fáciles de beber tienen que ser de tan bajo nivel. Diversos estudios denotan que los jóvenes prefieren vinos ligeros, afrutados y refrescantes. Y vinos como el lambrusco, u otros rosados espumosos, son, dicen, el producto ideal para pasar de la Coca-Cola al vino. El cebo para captar a un consumidor que algún día puede que acabe invirtiendo en un producto de más nivel. Y por ello son vinos como éste, o como el popular Matheus Rosé, algunos de los que más invaden el mercado español. Parece ser que los elaboradores están dispuestos a captar a esa generación adicta al sabor dulzón de los refrescos. En Australia empiezan a tener éxito algunos vinos orientados directamente a atraer ese mercado. Tienen sabor a frutas. Desde un sauvignon blanc con sabor a fruta tropical o un chardonnay con sabor a cítricos. Otros, como el moscato d’asti, dulce y de baja graduación, están consiguiendo hacer un producto de calidad destinado a ese mismo sector. Las bodegas son también conscientes de que las mujeres son una parte fundamental de su mercado. Hay quien ve en esos gustos femeninos el auge de los blancos y el interés por empezar a sustituir los vinos con mucho cuerpo por otros en los que priman la elegancia y el equilibrio.

Maridajes, pero no siempre
Una cena en la que cada plato se marida con un vino puede ser una gran experiencia o un absoluto desastre. Puede ser lo primero si el cliente se pone en manos de un buen sumiller y está dispuesto a gastarse un dinero. Si se puede hablar en España de un auténtico maestro en ese arte de maridar, ése es Josep Roca, de El Celler de Can Roca (Girona). Él es, en buena medida, culpable de esa nueva tendencia de maridar a toda costa. Y no es precisamente muy optimista al respecto. “La principal razón por la que la gente quiere maridajes es para reducir costes, y suele existir una especie de pacto implícito entre el sumiller y el cliente, que enseguida insinúa que no quiere gastar mucho, por lo que se acaban haciendo maridajes con vinos de segunda división.” Roca no es optimista sobre el futuro de esta tendencia: “La cocina es cada vez más licuada, con más germinados, verdes y texturas etéreas, y no invita a demasiados maridajes. Además, los cocineros no tienen un interés especial por el vino ni una gran complicidad con el sumiller, que acaba desmotivándose, por lo que la suya suele ser una profesión transitoria”.

Lo que vendrá: la bodega en la cocina de casa
Antes, cuando descubríamos un vino bueno, comprábamos varias cajas para guardarlas en la zona más fresca de la casa. Ahora las cosas han cambiado: los consumidores entienden más o, por lo menos, sienten mayor curiosidad ante la oferta tan enorme de las más variadas procedencias. Los nuevos consumidores se dejan aconsejar por los especialistas de las tiendas, a los que piden, sobre todo, productos que les sorprendan. Compran las botellas de una en una y, si pueden permitírselo, se instalan en la cocina una nevera para conservar los vinos. Muy pronto se acabará también con la antiestética costumbre de volver a tapar la botella, una vez abierta, cuando el vino no se ha acabado. Empiezan a aparecer nuevos artilugios para la conservación del vino en casa que prometen ser tan eficaces como los que usan en los bares que sirven vinos por copas.

Beber en el restaurante
No hay sumiller que no se queje de los estragos que ha causado a su negocio el nuevo carnet de conducir por puntos. Los restaurantes han empezado a buscar maneras para compensar la crisis: más adelante hablamos de que pronto acabarán imponiéndose las medias botellas de grandes vinos, algo que ya funciona en otros países. Aquí, de momento, lo que sí empieza a tomar fuerza es la costumbre de ofrecer, como un nuevo servicio a los clientes, la posibilidad de llevarse a casa las botellas que no han acabado de consumir. Uno de los promotores de esta idea fue Emiliano García, de Casa Montaña, en Valencia, que empaqueta la botella como si de un regalo se tratara para que los comensales puedan acabar la fiesta en casa.
Pero los controles de alcoholemia no son la única razón del bajón en el consumo. El problema, muchas veces, es una cuestión de presupuesto. Por eso en algunos establecimientos apuestan por ajustar mucho los precios para que a los clientes les resulte casi lo mismo comprar la botella en la tienda que disfrutar un vino de calidad en el restaurante, bien servido y acompañando a una buena comida. Igor Arregi, del restaurante Kaia, en Getaria, es un gran defensor de esta segunda opción. Su bodega cuenta con unas 800 referencias, entre las que destacan bastantes joyas. Su política es cargar poquísimo sobre el precio de bodega, y el resultado es que en su restaurante hay bastantes clientes que consumen vinos importantes porque saben que no cargarán sobre su precio una cantidad desorbitada. También abundan cada vez más los establecimientos que ofrecen vinos por copas y los bares en los que muchos clientes jóvenes empiezan a sustituir el cubata por una copa de buen vino que, además, resulta más saludable.
Reportajes anterior 1 | 2 | 3 | 4 | 5 | 6 | 7 | 8 | 9 | 10 | siguiente
de: Jose Manuel Lopez Ponce | 25/11/2007
Más que un comentario es una pregunta; después de lo leído sobre el vino turbio mal llamado gallego, juro por Baco que no volveré a beberlo, pero hasta ahora mantenía una disputa con mi suegro que no se si alguien sabrá despejarme, es la siguiente: ¿se debe agitar el vino turbio antes de beber? o por el contrario que su enturbamiento se devenga del hecho de servirlo y se produzca de forma natural y solo a las últimas copas?
de: Israel Rodriguez | 21/11/2007
Soy gallego, y no seré yo precisamente quien discuta la calidad del Rías Baixas, pero me parece que la excelente labor de marketing también ha ayudado lo suyo. Creo que está un pelín sobrevalorado (aunque yo en mi boda también puse un Rías Baixas, ojo). No debéis olvidaros de los vinos D.O.Monterrei, aunténticas joyas, blancos o tintos.
de: Sergio González Gutiérrez | 14/11/2007
Soy gallego y de las rías baixas; aun asi, e intentando que esto no influya, aunque es difícil, la tierra "tira". Sólo puedo decir que me encanta el albariño desde siempre. Pero no por encima de todo o de otros, todo depende de con que se combine. Para mi el maridaje es un factor tan importante como la calidad del vino, la variedad de su uva o el terreno de donde sale. El no combinarlo bien con la comida puede rebajar las buenas sensaciones que un buen vino puede dar. Sólo añadir que me encanta el mundo del vino (no soy ningun experto en el tema) pero aún por encima de los expertos está el gusto individual de cada uno, que tambien se puede educar. Arriba los blancos gallegos.
4 de enero de 2009
4 de enero de 2009
Publicidad
Buscar en