11/11/2007

Extra Vino

Sabia elección

Texto de Cristina Jolonch
Fotos de Carlos González Armesto
Ilustraciones de Flavio Morais
El Magazine repasa lo último en vinos: desde el gran momento que viven los blancos gallegos, al auge de los cavas de autor, el éxito de las botellas mágnum para regalar o los nuevos vinos que se adaptan a los gustos de la gente joven. Además, los mejores sumilleres recomiendan algunos de sus vinos predilectos
Placenteros. El vino tiende cada vez más a la excelencia. Las técnicas modernas de producción y el trabajo de los enólogos han aumentado la calidad, pero, en ocasiones, a costa de elaborar vinos que exigen al consumidor más esfuerzo para apreciar su complejidad. Jesús Solanas atestigua que en su restaurante (Aragonia Paradís, Zaragoza) a menudo los clientes no acaban una botella, aunque el contenido sea excepcional. Por ello, pensó en escoger diez vinos que se disfrutan del primer sorbo al último. La lista incluye alguno con fuerte personalidad arraigada en la tradición.

Jacques Lassaigne C. Le Cotet Blanc de Blancs Extra B. Sólo chardonnay de una viña situada en Montgueux, en la zona más cálida de la Champagne. Un vino, antes que un espumoso, de gran personalidad. Mineral, profundo, graso y con raza. Para comprender la grandeur del champán, en soledad o con camarones, cigalas, quesos de cabra de corteza enmohecida... Jacques Lassaigne, Montgueux, Champagne. 12%. 55 €.

Von Bulh Ruppertsberger Gewürztraminer Spätlese 04 De una bodega histórica del Palatinado, uno de los mejores gewürztraminer de aperitivo fuera de Alsacia. Música de cámara en la copa, con notas de agua de rosas, lichis en almíbar, miel de pasionaria y jazmín. En la boca, equilibrio entre dulce y ácido y textura acariciante. Disfrútenlo con pan negro e hígado de rape en escabeche. Von Bulh, Pfalz, Alemania. 10%. 28 €.

Les Copains d’Abord 2006 Toma el nombre de una canción de Georges Brassens y de igual manera canta a la amistad y al amor, a la vida, a la poesía. Joven, sencillo pero encantador, sin levaduras añadidas, sin filtrar y con uvas groslot –a medio camino entre la cabernet franc y la pinot noir– de agricultura biodinámica. Para sanas francachelas con los compinches. Christine et Jöel Ménard. Loire. Vin de Table de France. 12,5%. 12 €.

Les Pins Couchés 2005 Toda la luz del Mediterráneo de Cèzanne, en esta bella botella. Syrah y mourvedre –monastrell– a partes iguales. Retama, tomillo, aceitunas negras y especias dulces con fresca acidez y firme estructura. Viñas viejas en laderas de una lengua de tierra junto a Marsella. Un vino muy físico, con la pureza de los sabores ancestrales. Jean-Luc Colombo. Côte Bleue.  Coteaux d’Aix-En-Provence. 13,5%. 23 €.

Le Pigeoulet des Brunier 2004 Lavanda, pino, romero, celindas, violetas..., el paisaje pastoril de la Provenza interior se refleja en este vino limpio, rotundo, elegante y noble. Un lienzo de garnacha con pinceladas de cinsault, syrah y cabernet sauvignon que emocionará con un estofado de cordero, atún a la parrilla o cecina de cabra con aceite de oliva virgen extra. F. Et D. Brunier. Vin de Pays de Vaucluse. 13%. 11 €

Urbezo Reserva 2002 Santiago Gracia, alma de Solar de Urbezo, es, antes que bodeguero, un viticultor dueño de algunas de las mejores parcelas de la zona. Tozudo valedor de las posibilidades de su tierra, aporta con este reserva una lección de sabiduría que conjuga tradición y modernidad. Syrah, merlot, cabernet y cariñena son sus bazas. Original y meditada combinación que no deja indiferente. Solar de Urbezo. Cariñena. 13,5%. 14 €.

Cheval des Andes 2002 La suma de la elegancia del mejor cabernet sauvignon bordelés y la exuberancia fogosa del malbec mendocino cultivado a más de mil metros de altitud da este arrollador y sensual vino de placer. Musculoso e inteligente, para tomar al amor de la lumbre una tarde de invierno con unas mollejas de ternera a la parrilla. Cheval Blanc & Terrazas de los Andes. Vistalba, Mendoza. Tinto. 13,5%. 80 €.

Kilikanoon Prodigal Grenache 2001 Un purasangre australiano amansado. Sin excesos de barrica nueva y con una riqueza alcohólica importante e integrada. Especiado, animal, austero en su exotismo, sin aristas, largo y muy persistente. Para beber a pequeños sorbos, deleitándonos con su evolución. Otra dimensión de la garnacha. Pasión y terruño más que tecnología. Kilikanoon. Clare Valley, South Australia. 14,5%. 36 €.

Philipponnat Sublime Réserve Sec 1996 En sus orígenes, el champaña era un vino de celebración ligeramente goloso cuando no dulce. Este Sublime reivindica ese carácter festivo y lujoso con una selección de las mejores chardonnay, diez años de crianza y un ajustado dosage de 30 gramos de azúcar. Para foie-gras, quesos de vaca de pasta blanda y postres con huevo. Philipponnat. Mareouil-sur-Aÿ, Champagne. 12%. 60 €.

Vecchio Samperi Ventennale Esta bodega museo mantiene el espíritu del mítico marsala, a menudo perdido en producciones industriales y relegado a vino de postre pastoso. Éste es un elixir de meditación, mezcla de vinos añejos con una media de 20 años. Especiado, seco, punzante,
almendrado, equilibrado y extraordinariamente largo y perfumado. Marco de Bartoli. Marsala, Sicilia. Vino licoroso seco. 17,5%. 50 €.

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de: Jose Manuel Lopez Ponce | 25/11/2007
Más que un comentario es una pregunta; después de lo leído sobre el vino turbio mal llamado gallego, juro por Baco que no volveré a beberlo, pero hasta ahora mantenía una disputa con mi suegro que no se si alguien sabrá despejarme, es la siguiente: ¿se debe agitar el vino turbio antes de beber? o por el contrario que su enturbamiento se devenga del hecho de servirlo y se produzca de forma natural y solo a las últimas copas?
de: Israel Rodriguez | 21/11/2007
Soy gallego, y no seré yo precisamente quien discuta la calidad del Rías Baixas, pero me parece que la excelente labor de marketing también ha ayudado lo suyo. Creo que está un pelín sobrevalorado (aunque yo en mi boda también puse un Rías Baixas, ojo). No debéis olvidaros de los vinos D.O.Monterrei, aunténticas joyas, blancos o tintos.
de: Sergio González Gutiérrez | 14/11/2007
Soy gallego y de las rías baixas; aun asi, e intentando que esto no influya, aunque es difícil, la tierra "tira". Sólo puedo decir que me encanta el albariño desde siempre. Pero no por encima de todo o de otros, todo depende de con que se combine. Para mi el maridaje es un factor tan importante como la calidad del vino, la variedad de su uva o el terreno de donde sale. El no combinarlo bien con la comida puede rebajar las buenas sensaciones que un buen vino puede dar. Sólo añadir que me encanta el mundo del vino (no soy ningun experto en el tema) pero aún por encima de los expertos está el gusto individual de cada uno, que tambien se puede educar. Arriba los blancos gallegos.
4 de enero de 2009
4 de enero de 2009
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