07/09/2008

Fabián Martín, uno de los mejores pizzeros del mundo, propone ocho recetas

Delicatessen para niños

Texto de Cristina Jolonch
Fotos de Carlos González Armesto

Los anunciantes lo tienen clarísimo. Quienes deciden en buena medida el contenido de la cesta de la compra son, ni más ni menos, los más pequeños de la familia. Afortunadamente hay niños que comen de todo, probablemente porque sus padres se mantuvieron firmes desde el principio y decidieron que también había que educarles el sentido del gusto. Otros, muchísimos, se rindieron ante la cara de asco del hijo frente a un plato de acelgas hervidas o ante la amenaza de una merluza armada con espinas. Apostaron por las barritas con forma de peces saltarines, la pasta con muñequitos de Disney, los sanjacobos congelados, los yogures mágicos… Los reyes de la casa encontraron la manera de convencer a los padres en el supermercado, o aprendieron a introducir a escondidas su producto preferido en el carrito de la compra. Guerra a las verduras, al pescado o a la fruta. Bienvenidos la bollería industrial, los zumos extradulces y los refrescos de cola. Vivan los pobres menús infantiles de los restaurantes. Adiós a una dieta saludable. En la etapa de crecimiento conviene comer de todo. Y es un error tremendo prescindir de algunos alimentos, como el pescado, la fruta, las legumbres o la verdura, ante los que muchos críos muestran rechazo. No hay mejor solución que educar desde el principio intentando que descubrir nuevos sabores no sea una tortura sino algo natural e incluso estimulante. Explicarles el origen de los alimentos, enseñarles que hay productos de temporada y aprovechar que la comida es una de las pocas actividades en la que pueden participar todos los sentidos para que descubran aromas, texturas colores y gustos.

Salmón en arcilla

Una rodaja de salmón
Una cucharada sopera de cacao
Un paquete de arcilla

Estirar la arcilla muy fina, como si se tratara de una masa. Salar el salmón, espolvorear el cacao por ambos lados, cubrirlo con papel film, depositarlo sobre la arcilla y envolverlo con esta.
Hornear durante cuatro minutos a 250°C. 
Retirar la arcilla y el film en el momento de servir. La arcilla mantiene el calor, por lo que este plato es ideal para llevarlo de excursión.
Torrija con foie

Una rebanada de pan
Un huevo
10 cl de leche
Canela
40 g de foie fresco
Una bolsita de palomitas para microondas

Mojar el pan con la leche, pasarlo por el huevo y freír un minuto aproximadamente por cada lado.
Salpimentar el foie, depositarlo en una sartén y dejarlo cocer a fuego lento. Dorar unos tres minutos y mientras tanto poner en el microondas la bolsa de palomitas.
Colocar el foie sobre el pan y, por encima, las palomitas.
Pato a la naranja

Una lata de confit de pato
Mermelada de naranja
Una base de masa de hojaldre
Abrir la lata y desmenuzar el pato guardando el hueso.
Extraer una cucharada de grasa del pato y mezclarla con una cucharada de ­mermelada. Reducir la mezcla durante tres minutos a fuego lento.

Estirar la masa de hojaldre sobre un recipiente para horno. En el centro, depositar el pato desmenuzado con la reducción obtenida y cerrar la masa de hojaldre dándole la forma de la pechuga del animal.
Poner a reducir una cucharada de mermelada de naranja.
Pintar con un poco de grasa de la que ha sobrado en la lata y hornear durante 20 minutos a unos 200°C. Justo antes de sacarlo del horno, pintarlo con una cucharada de la mermelada reducida.
Añadir el hueso como ­decoración.
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4 de enero de 2009
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