Horizontes posibles

05/06/2011

Texto de Josep Palau Riberaygua
  • El paisaje da Dharamsala al norte de India

  • El salar de Uyuni

  • Irkutsk, la ciudad siberia

  • Delta del Okavango , en Botsuana

  • La California central o Big Sur

  • Laponia el sol de medianoche

  • Milford Track en Nueva Zelanda

Fotos
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Si no se sabe adónde ir, lo más probable es que se acabe en otra parte. Esta es una de las afirmaciones de El principio de Peter, y no le falta razón, porque, saturados con la información de revistas, agencias de viajes, blogs y consejos de amigos, cada vez cuesta más escoger un destino de vacaciones. En el fondo, tal vez lo único que se anhela es pasar las horas muertas sesteando, aunque siempre hay quien prefiere aprovechar las 24 horas del día.

Eso es factible en la Laponia sueca gracias al sol de medianoche (7). La base de operaciones puede ser la ciudad de Skelleftea, que conserva el barrio medieval en madera de Bonnstan, no muy lejos de la bahía de Kåge y de los bosques de Svansele, que se recorren en quad o moto de nieve, según la temporada, y que recuerdan los escenarios de las novelas de Stieg Larson.
Si la obra del escritor sueco tiende a la pesadilla, el salar de Uyuni (3) es puro espejismo. El mayor desierto de sal del mundo se extiende a lo largo de 12.000 km² al sudoeste de Bolivia, el mismo espacio que ocupaba el lago Minchin antes de secarse. La reverberación es tan poderosa que el horizonte desaparece, produciendo la impresión de flotar en el limbo. Este accidente geográfico es uno de los pocos que se distinguen desde la Luna.

Eso afirmaba en 1938 el aventurero Richard Halliburton de la Gran Muralla china, pero ahora se sabe que no se ve. Como tampoco es visible el trazado del Transiberiano, detalle que no resta atractivo al recorrido en tren más largo del mundo. Aunque el trayecto completo une Moscú con Vladivostok, muchos viajeros se bajan en Irkutsk (4), la ciudad siberiana a la que Miguel Strogoff llevaba el correo del zar según Julio Verne. Irkutsk se encuentra a orillas del lago Baikal, la mayor reserva de agua dulce del planeta. La increíble diversidad de la flora y la fauna del mar sagrado de los mongoles sólo se puede comparar con la del delta del Okavango (5), en Botsuana. Cocodrilos, hipopótamos y todo tipo de aves se esconden entre las plantas de papiro de este río, que nace y muere dentro de África sin llegar a ver el océano.

En cambio, es la visión del mar de Tasmania lo que anima al caminante que sigue el Milford Track (1) en Nueva Zelanda, el sendero de montaña más bello del mundo según los expertos. Atraviesa el parque nacional de Fiordland, donde el monte Cook amenaza al cielo con su pico puntiagudo. Por su parte occidental se deslizan los glaciares Fox y Franz Joseph, como en un decorado de El señor de los anillos. Las nieves eternas también forman parte del paisaje da Dharamsala (2) al norte de India, el refugio en el exilio del dalái lama.

Accesible desde Shimla, era el lugar favorito de los británicos para escapar del calor de Delhi en verano. La pequeña Lhasa tiene en el Tsuglag Khang el principal templo tibetano fuera de su territorio y es un polo de atracción para quienes buscan paz de espíritu. También abunda en centros de retiro la California central o Big Sur (6). La Highway 1 es una de las mejores carreteras panorámicas del mundo, sólo interrumpida por las ciudades de Monterrey y Carmel, donde Clint Eastwood regenta el Mission Ranch Restaurant, así llamado por la misión que el mallorquín Fray Junípero Serra fundó en el lugar.
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