Ciudades insaciables

17/02/2008

Texto de Mercedes Iñíguez
Foto s de Yann Arthus Bertrand
  • México.Es una de las mayores aglomeraciones urbanas del mundo. La ciudad cuenta con casi nueve millones de personas y con el área metropolitana llega a más de 20 millones, esto es, el 20% de la población del país. La calle Insurgentes, con 25 km de longitud, es la más larga del mundo. La ciudad fue fundada en el año 1325 y está situada a 2.240 m de altitud. En los años ochenta la calidad ambiental del aire llegó a ser crítica

  • París. Es el destino turístico más popular, la ciudad que alberga más obras de arte y más edificios monumentales. Tiene algo más de dos millones de habitantes (casi el mismo número que en 1921), pero en su área metropolitana viven más de doce millones y es la mayor ciudad de la Unión Europe

  • Benarés.Construida a orillas del río Ganges, en el nordeste de India, era ya una ciudad santa hace más de tres mil años, dedicada al dios Sol. Alberga a unos dos millones de personas. Es la ciudad santa del hinduismo, el lugar donde los creyentes han de acudir al menos una vez y donde los que mueran entrarán directamente en el

  • Mombasa.La segunda ciudad de Kenia es el principal puerto de África oriental. Fue creada por comerciantes árabes en un isla del Índico como asentamiento para comerciar con el interior, pero al crecer se comunicó con el continente con puentes y transbordadores y se extendió. Tiene hoy unos 900.000 habitantes. Llegó a ser un importante centro turístico a mediados del siglo XX

  • Bilbao.La potente ciudad industrial afrontó a finales del siglo XX una profunda transformación económica. El Guggenheim y el Palacio Euskalduna de Congresos y de la Música se han convertido en los grandes referentes de la nueva vocación cultural de Bilbao.

  • Estambul, Istanbul, Constantinopla, es la ciudad más grande de Turquía –casi 10 millones de habitantes– y también una de las urbes más grandes de Europa.Fue Bizancio hasta 330, y Constantinopla hasta 1453, nombre con el que se la llamó generalmente en Occidente hasta 1930. Aunque desde 1923 la capital de Turquía es Ankara, Estambul sigue siendo la ciudad principal en la industria, el comercio y la cultura de Turquía.

  • Tokio.Con más de 35 millones de habitantes, es la ciudad más poblada y probablemente el centro financiero más importante del planeta. Durante la II Guerra Mundial fue intensamente bombardeada y su población se redujo a la mitad. Pero en sólo unas décadas se ha convertido en centro tecnológico y económico del mundo

  • Caracas.La cuna de Simón Bolívar se concentra dentro de un valle. Densamente poblada –cuatro millones de habitantes–, la ciudad propiamente dicha está rodeada de decenas de asentamientos improvisados a los que llaman ranchos

  • Río de Janeiro.Para muchos es la ciudad más hermosa de América del Sur y una de las más bellas del mundo. Se levanta en una franja de tierra estrecha, limitada por el océano y la sierra. Tiene seis millones de habitantes y más de 11 millones si se incluye la región metropolitana.

Fotos
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mapa mundi 




La primera metrópoli de la historia fue la antigua Roma, con más de un millón doscientas mil personas, allá por el siglo II después de Cristo. Al igual que sucede en las ciudades de nuestra era, Roma creció rápida y desordenadamente. La llegada de multitud de nuevos inmigrantes creó un grave problema organizativo a la ciudad. La capital se construyó hacia lo alto, y el escaso espacio propició la especulación inmobiliaria. Se construyó mal y deprisa muchas veces, y eran frecuentes los derrumbes debidos a la mala calidad. Históricos eran también los atascos de carros en las intrincadas callejuelas romanas. La fortuna, sin embargo, quiso que la capital imperial se incendiara durante el mandato de Nerón. La reconstrucción de los diferentes barrios se realizó conforme a un plan maestro diseñado a base de calles rectas y anchas y parques espaciosos, lo que permitió aliviar en gran medida las insalubres condiciones higiénicas que padecía la ciudad.
Han pasado muchos años, y pocas cosas han cambiado en las metrópolis, incapaces de absorber toda la inmigración que reciben. Desordenadas urbanísticamente, caóticas y muy nocivas para el medio ambiente. Por primera vez, en el 2007, según datos de las Naciones Unidas, la población urbana superó a la rural en el planeta. Este cambio en la distribución geográfica está causando grandes problemas sociales y ambientales. La superficie urbana sólo ocupa el 2% de la superficie terrestre y consume la mayoría de los recursos naturales. Sus habitantes usan de manera desconsiderada y egoísta el territorio. Un ejemplo: Londres necesitaría una superficie 125 veces mayor de la actual para producir los recursos que consume. Para Richard Register, padre del término ecociudad en 1979 y presidente de la organización EcoCity Builders de Oakland, el gran problema es “la actitud. Necesitamos mucho más coraje para encarar el cambio. Los políticos no lo tienen, y la mayoría de nosotros vive de manera muy confortable y desea vivir todavía con mayor comodidad. Nadie quiere aceptar que la energía barata está a punto de desaparecer”.

La huella ecológica
Los científicos llaman huella ecológica al indicador medioambiental que calcula cuánto territorio biológicamente productivo es usado por una determinada población para obtener los recursos que consume y para absorber los desechos que genera durante un año. Esta huella, en términos de sostenibilidad, debería ser de 1,8 hectáreas de tierra por persona, o lo que es lo mismo, a cada uno de los más de seis mil millones de habitantes del planeta le corresponderían 1,8 hectáreas. En la actualidad, el consumo medio por habitante y año es de 2,8 hectáreas. En España, la huella ecológica media es de 5,5 hectáreas. Hoy, la China rural tiene una media de 1,6; Shanghai, de 7, y EE.UU., de 9,7.
Es evidente que el modelo urbanístico como lo conocemos hoy tiene los días contados. La solución a este canibalismo climático no puede ser una vuelta a las zonas rurales. Con los cánones de vida moderna, hay ya poca diferencia entre la huella ecológica de los habitantes de la ciudad y la de los del campo.
Dejando la antigua Roma aparte, el desarrollo de las ciudades ha entrado en el último siglo en una vorágine de antropofagia ambiental.
Las ciudades han sido construidas sin tener en cuenta que los recursos naturales son limitados, y los desechos, algo de lo que deshacerse por poco dinero y lo más lejos posible. Y lo que es peor, con el boom del automóvil, las ciudades han sido erigidas y planificadas para favorecer su uso.
En los años 30, Frank Lloyd Wright indicó el camino hacia la modernidad urbana con su Broada cre City: una red de idílicos barrios residenciales unidos por autopistas. Este modelo es el que ha triunfado en el mundo occidental desde Milton Keynes en Gran Bretaña a Brasilia, la capital de Brasil, construida en medio de la sabana a finales de los años cincuenta. 
El problema es que las ciudades basadas sobre estas ideas no tenían la flexibilidad necesaria para satisfacer las exigencias de sus habitantes, o sea, que no funcionaban. Por lo tanto, esta filosofía ha transformado muchas ciudades, sobre todo en Estados Unidos, en áreas desastradas desde el punto de vista social y ecológico. Han aparecido barrios sin vida en los que sus habitantes, para mantener la ilusión de libertad, están obligados a usar el automóvil, que contamina y consume. Richard Register está convencido de que el primer paso para el saneamiento de nuestras ciudades pasa por rediseñarlas de acuerdo con las necesidades humanas y no con las de los coches. “De hecho, los centros de las ciudades más viejas de Europa habían sido construidos para los peatones. Si tenemos un futuro, ese futuro pasa por una nueva versión de ese antiguo modelo europeo”, concluye el presidente de EcoCity Builders.

Varios centros conectados
Otra salida al atolladero urbano es la creación de diversos centros de la ciudad bien conectados entre ellos. Evidentemente, algunos crecerán más que otros, lo que establecerá una jerarquía natural. Josep Muntañola, director del departamento de proyectos de la escuela de arquitectura de la Universitat Politècnica de Catalunya (UPC), enfatiza el hecho de que estos centros no queden aislados entre sí: “No se pueden generar lugares poco conectados, algunos muy baratos y otros muy caros. Se estaría produciendo una discri­minación. Al mismo tiempo, hay que revitalizar el tejido respe­tando la estructura de cada ciudad”.
Francia es un ejemplo claro del peligro que encierra construir barrios uniculturales de gran densidad, baratos y mal conectados. “Lo ideal es que distintas culturas y salarios convivan entre ellos”, afirma Muntañola. “Aglomerar viviendas de una sola calidad es un error, se puede mezclar pisos grandes con pequeños, caros con baratos, pisos de una tendencia cultural con otra. Que al salir a la calle se encuentren.”
Una ciudad más inteligente debería también poder proveerse a sí misma con una dependencia mínima de las zonas rurales que la rodean y, como consecuencia, producir una menor huella ecológica por cada habitante. La planificación de ecociudades está todavía en un estado muy embrionario, y el más ambicioso está a punto de dar el pistoletazo de salida en China, muy cerca de Shanghai: se llama, Dongtan y ha sido proyectada cumpliendo rigurosos estándares para minimizar el impacto ambiental.
Shanghai está a punto de reventar, con una densidad en su centro urbano que alcanza los 42.000 habitantes por metro cuadrado, cuatro veces superior a la de Nueva York. Shanghai tiene más de 4.000 edificios con más de 30 pisos, un récord mundial. Alrededor de la ciudad están creciendo 10 ciudades satélite. Serán en su mayoría ciudades temáticas: habrá una ciudad universitaria, otra portuaria y otra de los motores, donde se corre ya el Gran Premio de fórmula 1.
En estos días se ultiman los preparativos para el inicio de la construcción de la ciudad ecológica en Chonming, una isla a 20 kilómetros de la metrópoli china. Ma Cheng Liang, el responsable de los planes de desarrollo para la isla, explica que “Chongming es un espacio verde estratégico para Shanghai y también una nueva oportunidad para elaborar nuevos modos de vida”. La ciudad estará rodeada por bosques y empresas de agricultura biológica y lagos. La nueva ciudad se llamará Dongtan y se situará sobre el extremo oriental de la isla, actualmente deshabitado. El plano urbanístico, proyectado por la empresa británica Arup, prevé una ciudad de 86 km cuadrados para una población que llegará al medio millón en el 2040, fase final del proyecto. No habrá casi coches en la ciudad, se alimentará de energías renovables y reciclará los desechos orgánicos. Además, millones de pájaros del oasis natural, que se encuentra en las zonas húmedas de un extremo de la isla, serán protegidos.
Si Dongtan funciona, China tendrá un modelo de ciudad verde que podría cambiar el mundo. Aunque Josep Muntañola no es muy partidario de esta clase de proyectos. ”Hay que mirar con lupa este tipo de ciudades piloto para ver si realmente son sostenibles. El problema no es sólo la energía, el bajo impacto energético, etcétera. El problema es que esta ciudad está dentro de un territorio real y no se puede vivir en una especie de invernadero sanitario. Hablar de sostenibilidad no es hablar de ciudades sostenibles, sino de territorio sostenible.” Pero las condiciones ambientales en China están al límite, y son ya cinco las ecociudades (tres cerca de Shanghai y dos en Pekín) que se están proyectando. “Hay que enfrentarse a las necesidades del consumo energético y a los daños ambientales, tenemos que reducir nuestra huella ecológica”, afirma Ma. “Esto explica la gran importancia de Dongtan para Shanghai y para la entera nación.” La apuesta en juego es muy alta.
Mientras se piensa cómo reducir el consumo de energía de las grandes ciudades, a la sombra de estas aparecen las bidonville que se han construido en muchos países en vías de desarrollo, autónomamente y sin la intervención de ningún urbanista.
Estas ciudades improvisadas satisfacen muchos de los criterios fijados para las ecociudades: tienen una alta densidad de población, pero las casa son bajas; las calles y los vericuetos son peatonales, y muchos de sus habitantes reciclan los desechos de la ciudad. No obstante las carencias de seguridad y sanidad, muy a menudo, estas favelas tienen una vida social y sistemas ecológicos que han desaparecido en la mayor parte de los ambientes urbanos planificados. Quizás podamos aprender algo del caos y de la espontaneidad descentrada de las bidonvilles y combinarlo con las infraestructuras de una ecociudad planificada. La única salida posible es poner en primer lugar tanto a las personas como al medio ambiente.

La huerta en Nueva York

Dar de comer a una ciudad no es fácil. Dar de comer a una ciudad como Nueva York es todavía más difícil. Cada jueves por la tarde, en un pequeño jardín comunitario en el sur del Bronx se reúnen los vecinos de la zona para llenar sus bolsas con vegetales frescos. Recogen su ración semanal de verduras del CSA, que vendría a ser algo así como Agricultura Apoyada por la Comunidad y que es un modelo de distribución alternativo de alimentos del grupo Just Food, que está teniendo mucho éxito en Nueva York. En el modelo del CSA, un pequeño grupo de personas trabaja directamente con un granjero local para conseguir alimentos orgánicos frescos y de temporada. Los miembros pagan una cantidad inicial, que puede variar de unos 225 dólares a unos 600 dólares. De esta manera, el granjero tiene garantizado su mercado y un capital inicial. A cambio, los miembros reciben una cantidad semanal de verduras y frutas frescas llevadas por el propio granjero a ese punto de encuentro improvisado y producidas en su comarca. Y todo, a un precio bastante reducido si se compara con los precios de los supermercados. Marian Feinberg es miembro del CSA desde que le diagnosticaron cáncer: “Quiero comer de una manera saludable, quiero comer vegetales, que estos sean orgánicos y, obviamente, que tengan un precio que sea razonable”. 

En Nueva York hay 50 comunidades como la del sur del Bronx. Veinte de ellas “ya han agotado sus cosechas”, según los datos de Just Food, una organización sin ánimo de lucro que trabaja para desarrollar un sistema alimentario justo y sostenible en la región de Nueva York. Y es que, aunque no lo parezca, la Gran Manzana está llena de jardines, espacios verdes y granjeros emperrados en ganar metros al cemento y cultivar vegetales caseros.


Esta tendencia está ganando adeptos en un número cada vez mayor de metrópolis. La agricultura urbana es una actividad fundamental en gran parte de las ciudades en vía de desarrollo: según las Naciones Unidas, cerca del 15% de la alimentación mundial proviene de este tipo de cultivos. Casi mil millones de ciudadanos dedican cada semana un poco de su tiempo al cultivo de hortalizas para la familia o para vender en los mercados locales. La alta demanda permite a los agricultores de la ciudad ganar más que sus colegas del campo e invertir en nuevos sistemas que permitan optimizar las cosechas. En Calcuta (India), veinte mil personas cultivan hortalizas en viejos vertederos; en Nairobi (Kenia), los pollos engordan atados al pomo de la puerta de casa, y en Haití se cultiva verdura dentro de viejos neumáticos. La capital bosnia, Sarajevo, sobrevivió al asedio de 1990 gracias al cultivo en terrenos áridos. 

El cultivo en las ciudades crea espacios verdes, recicla los desechos, reduce el transporte, previene la erosión del suelo y hace bien al microclima. “Estamos poniendo nuestro granito para contribuir a que las familias coman productos sanos. Comida, salud y comunidad van de la mano”, sentencia Feinberg.

de: César Domínguez | 19/04/2008
Es un modelo que no sólo es más ecológico, sino que parece que, a gran escala, puede ser sostenible. En España hay muchas agrupaciones haciéndolo. Aquí va el enlace de una de ellas (con un nombre muy explícito: "bajo el asfalto está la huerta": http://es.wikipedia.org/wiki/Bajo_el_Asfalto_est%C3%A1_la_Huerta http://bah.ourproject.org/ Verdes saludos
de: MARIOLA PEREZ CHORDA | 23/02/2008
Me parece una iniciativa preciosa, a todos los niveles, me encantaría conocer más sobre este tema... Muchísimas Gracias... Entre otras cosas, tengo un resturante Natural y saludable... y la idea se alinea perfecamente con nuestra filosofía de vida...
12 de octubre
12 de octubre
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