Zurich

De metrópoli financiera a marca del diseño

24/08/2008

Texto y fotos de Ana Coello
  • En verano, con buen tiempo, el lago de Zurich se convierte en un escenario ideal para bañarse o practicar deportes acuáticos

  • La gran fiesta de la ciudad es la Street Parade, que atrae a un millón de personas, tanto jóvenes como mayores.

  • Uno de los hermanos Freitag, autor de los famosos bolsos zuriqueses que reciclan lonas y otros materiales de tipo industrial, en las instalaciones de su factoría

  • Zurich ha reconvertido su pasado industrial y ha fusionado elementos fabriles con otros modernos, como se observa en algunos restaurantes o en las calles de la nueva ciudad experimental Sihlcity.

  • Aspecto de la ciudad Sihlcity, que trata de reproducir un nuevo concepto de vida urbana

Fotos
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A Marek Krynski, un estudiante de matemáticas zuriqués, le llegó la inspiración viendo un reportaje en televisión del Love Parade de Berlín. Era 1992. Su motivación por ofrecer algo parecido en su ciudad lo llevó a organizar un pequeño acto ante la policía local que, bajo el lema de generosidad, tolerancia, amor, paz y libertad, consiguió congregar a unas 2.000 personas bailando a ritmo de música techno. Desde entonces hasta hoy, la Street Parade, que se celebra en agosto y reúne a 200 dj y a un millón de visitantes, es parte indisociable de la ciudad y está considerada uno de los acontecimientos techno más importantes del mundo.

Lo asombroso de este acto es que, junto a la magnitud del desmelene, el caos y el abarrotamiento de personal por las calles de esta pequeña y ordenada ciudad que en su vida “normal” no supera los 350.000 habitantes, a primeras horas del día siguiente no queda ni rastro de la fiesta, ni siquiera un papel o un vaso de plástico en el suelo.
No es casualidad que Zurich ostente por sexta vez consecutiva el primer puesto en la clasificación de las ciudades con mayor calidad de vida, una sensación que se respira esencialmente en sus barrios residenciales y en la Bahnhofstrasse, la arteria principal ubicada en la orilla izquierda del río Limmat. Este bulevar peatonal aglutina la mayor oferta de tiendas de lujo, junto a edificios modernos y sedes bancarias y, por supuesto, exquisitas tiendas de chocolate suizo.
Niederdorf se sitúa justo enfrente, en la otra orilla del río. Famoso por atraer a un buen número de turistas, tiene una oferta más asequible, tanto en restauración como en tiendas. Sus callejuelas irregulares, plagadas de antiguos edificios, esconden más de una sorpresa, desde músicos callejeros hasta artistas y pequeñas boutiques de diseñadores locales.
Los fines de semana y durante la noche, la avenida Limmatquai se anima con innumerables cafés y terrazas en las diversas plataformas sobre el río y el lago, que durante el día han servido para tomar el sol, darse un chapuzón y practicar deportes náuticos.

Un paisaje marcado por solares abandonados, vías férreas en desuso, almacenes industriales… esa es la primera percepción que se puede tener de uno de los barrios zuriqueses con mayor proyección y potencial creativo del momento, el Oeste.Este antiguo distrito industrial, a diez minutos escasos del centro en bicicleta o en tranvía, literalmente encajonado entre el río Limmat y las vías férreas y conocido también como distrito 05, vivió sus años de esplendor desde finales del siglo XIX con la proliferación de numerosas actividades industriales que, sin embargo, cayeron en desuso a finales de la década de los ochenta, cuando la industria se trasladó a la periferia. Fue a mediados de los noventa cuando empezó de nuevo a levantar cabeza, momento en el que algunos visionarios detectaron nuevas posibilidades en el distrito. Cualquier enamorado del arte contemporáneo debería de acercarse hasta Löwenbräu-Areal, la antigua fábrica de cerveza, un inmenso edificio de ladrillo negro que hoy acoge el museo de arte contemporáneo Migros y alguna de las galerías de arte más exclusivas y punteras, una junto a la otra.

Uniendo esfuerzos en el mundo artístico se añaden la Kuntshalle (Museo de Arte Moderno) y el Museum für Gestaltung (Museo del Diseño), en el que priman las exposiciones de diseño, comunicación visual y arquitectura. Puls 5 es otro de los edificios con historia; antiguamente utilizado como fundición, hoy mantiene en pie su antigua cubierta metálica y diversos montacargas, mientras que en su interior aloja diversos restaurantes en su amplio vestíbulo y apartamentos en las plantas superiores.

Sin embargo, el edificio entre los edificios es el Schiffbau, un antiguo astillero inaugurado en el 2000 como centro cultural y experimental y cuya apertura marcó el antes y el después de este distrito, al convertirlo definitivamente en la meca de la cultura y de los parties en Zurich. En el mismo espacio se experimenta la filosofía multidisciplinar del barrio: en la primera planta tiene cabida el espacio para la restauración creativa; en la segunda, una sala de espectáculos con una intensa y variada actividad cultural, y en la tercera, uno de los bares de moda con vistas inmejorables sobre la Zurich industrial, las que inspiraron a los hermanos Freitag a crear su imperio de diseño y fabricación de los bolsos de material reciclado.

A principios de los noventa, Daniel y Markus Freitag sembraron el embrión de lo que hoy es una de las marcas mejor situadas en el mundo de la moda: los bolsos Freitag. El primer bolso lo idearon y lo produjeron en su casa, utilizando una vieja lona de camión y una antigua máquina de coser. En poco más de una década, Freitag se ha convertido en una empresa con cerca de 50 empleados, con distribución internacional, que sigue utilizando en la confección de sus bolsos y accesorios materiales reciclados: lonas de camión, cinturones de seguridad, airbags, cámaras de bicicleta... y consigue de este modo que cada uno de los bolsos sea un modelo único y que se hayan convertido en uno de los símbolos de la modernidad y en objetos de culto.

Junto a los bolsos de los hermanos Freitag, otras marcas suizas también han encontrado su espacio en la esfera de la creatividad, muchas de ellas en el distrito 04 o Aussersihl, otro de los barrios que despuntan en el mapa de la ciudad. Unido a Zurich Oeste por la Langstrasse, calle peculiar donde las haya, que aúna la zona erótica, pequeños comercios y tiendas, y numerosos restaurantes familiares multiculturales, es el destino elegido por la mayoría de los artistas y los diseñadores: Sandra Kuratle, diseñadora de la marca Amok, conocida por sus singulares faldas para hombres; Ida Gut, que comercializa sus prendas de ropa en la tienda Rundum; Fabric Frontline, que, siguiendo la tradición de la seda, reinterpreta los diseños de sus pren-das; o Saus & Braus, una pequeña tienda de moda alternativa.


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4 de enero de 2009
4 de enero de 2009
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