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América. El tango se reinventa en Buenos Aires

27/05/2007

Texto: Eva Rexach y Cristina Sáez
Foto: Pepe Mateos
  • En Niño Bien se bailan tangos y milongas desde media tarde hasta entrado el amanecer.

  • Club Español, en el centro de Buenos Aires, la música marca los compases 4x2.

Fotos
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Buenos Aires bulle de tango. Una nueva generación de artistas pone de moda esta música mediante la reinterpretación más visceral de los clásicos o fusionándolo con la electrónica, el hip hop y el dub. Dos maneras de entender el tango pero una misma pasión se mezclan en galpones y discotecas

 

Es miércoles en el Club Atlético, un galpón de Buenos Aires, y faltan pocos minutos para que la Orquesta Típica Fernández Fierro salga al escenario. En las paredes del garito cuelgan pósters del maestro Pugliese y marcos sin cuadro; de fondo, suena un disco de Radiohead. En las mesas, centenares de jóvenes esperan a los 12 miembros de la orquesta, que apenas llegan a los 30 años y ya son el relevo en el mundo del tango argentino.

 

Hay varios motivos que los han hecho merecedores de un éxito que arrastra a toda una multitud atraída por esta nueva manera de interpretar el tango. Por un lado, su actitud antisistema. Una de sus piezas se incluyó en el álbum “A Bush no le va a gustar”, lanzado coincidiendo con la IV Cumbre de las Américas; por el otro, su apariencia alejada de los estándares: visten camisetas con mensaje, pantalones raídos, rastas y gafas de sol, aunque la sala donde tocan está a oscuras. Pero sobre todo, son sus tangos con alma de rock, que interpretan con grandes dosis de energía. Su secreto es la pasión y la garra con la que tocan, tratando, como cuenta Yuri Venturin, el contrabajo, “de que la música no pase inadvertida”.

 

Unas calles más abajo, el espíritu del tango más clásico, opuesto al ambiente que se respira en el Club Atlético Fernández Fierro, sigue en pie en milongas como El Beso o Niño Bien. Suaves gestos de cabeza indican que las mujeres están dispuestas a bailar; los hombres cruzan respetuosamente la pista para alargarles la mano y llevárselas a ritmo de música enlatada de los años dorados del tango, los 40 y 50, cuando el mismísimo Pugliese revolucionaba la escena musical argentina. Aquí se mantienen las reglas, las mesas reservadas; nadie baila si antes no ha pedido permiso con una mirada sutil. El público es mayoritariamente adulto, y no hay desorden alguno en al ambiente.

 

“Los de la Fierro tocan con las tripas; en sus composiciones está el tango, el rock, los tambores de Uruguay, de África”, explica Óskar Fischer, uno de los últimos luthiers de bandoneones que existen en Argentina. En las milongas clásicas se mantienen las melodías originales, mientras que en la de la Fierro se rompen los esquemas y la música se vuelve desenfadada y desenvuelta. Pero no es ésta la única ruptura.

 

Reciclando el ayer


“Se huele otro comienzo”, dice una canción con mucho de tango y de electrónica del joven Luciano Supervielle, el primer artista salido de Bajo Fondo Tango Club, un proyecto de Gustavo Santaolalla -productor y compositor de la banda sonora de “Brokeback Mountain”- y Juan Campodónico -dj y productor de Jorge Drexler-. Supervielle, de madre francesa y padre uruguayo exiliado en París, plasma la mezcla de culturas en la que ha crecido. Los compositores argentinos del siglo XXI reciclan el ayer a ritmo de hip hop, de dub y, sobre todo, de bases electrónicas para elaborar un tango que nada tiene que ver con el que cantaba Malena, “con voz de sombra y pena de bandoneón”.

 

El tango nació con los últimos suspiros del siglo XIX, en los boliches o burdeles de Buenos Aires, y se hizo popular porque contaba las tristezas y penurias de la gente humilde. En la década de los 60, los nuevos ritmos traídos de Europa y Estados Unidos convirtieron el rock en la música popular argentina, en detrimento del tango, que quedó relegado a unas pocas milongas. Ahora, un nuevo tango se forja en las capitales europeas, donde jóvenes músicos argentinos utilizan un lenguaje neutro, global, como es la electrónica, que mezclan con sus propias raíces, el tango.

 

Con su álbum “La revancha del tango” (XL), publicado en el 2001, el trío francés Gotan Project fue el primero en sacar esta música de las milongas clásicas y llevarla a bares y clubs de todo el mundo. Mientras, en Berlín, se cruzaban dos argentinos, Max Masri y Diego Velázquez, y de ese encuentro surgía Tanghetto, un proyecto de “electrotango” inspirado en las pequeñas comunidades argentinas de emigrantes, que mezcla melodías tangueras con bases de house, electrónica y trip hop. “Para nosotros era esencial poder plasmar el sonido de Buenos Aires y explorar nuevos territorios sonoros; era un desafío”, cuenta Max.

 

El tango se toma la revancha


Este tango renovado se oye en clubs y discotecas de todo el mundo, pero, a pesar de los éxitos cosechados -Tanghetto fueron nominados al Grammy Latino como mejor disco de tango en el 2005, y Bajo Fondo Tango Club ganó el Grammy Latino al mejor disco de pop instrumental y el premio Gardel al mejor álbum de electrónica-, no le faltan detractores. Y tampoco a la Fierro, porque los más puristas opinan que “teatralizan” el tango. Para Campodónico, de Bajo Fondo, la etiqueta de “electrotango” o “tango electrónico” es una invención de la crítica para catalogar esta música; “Nosotros creamos nuevos estilos, no hay necesidad de ponerles un nombre”. En cambio, Max Masri considera que “hay mucho de tango en Tanghetto, en el ritmo, en los instrumentos que utilizamos, como el bandoneón y el piano, en nuestros arreglos musicales. El tango es parte de nuestra vida y fue esencial dejar prejuicios de lado”.

 

Sea o no tango, lo cierto es que esta fusión está popularizando una música muy arraigada en la cultura argentina y, al mismo tiempo, universal. Unos y otros han devuelto el tango a la gente joven. Tras algunos años de olvido, éste se toma ahora su revancha.

De Guatemala a Jamaica

La aparición de vuelos directos entre España y Centroamérica ha revitalizado turísticamente la mayoría de estos países. Entre ellos, Guatemala sorprende como uno de los destinos con más crecimiento futuro. La mezcla de naturaleza y cultura, de colores y etnias, que alberga el país es el principal atractivo de este núcleo de civilización maya. Antigua, la ciudad colonial rodeada de volcanes, y las ruinas de Tikal, ambos sitios declarados patrimonios de la humanidad por la Unesco, conviven con lagos, selvas y bosques nubosos que configuran una de las mayores riquezas biológicas del mundo.

 

En el Caribe, Jamaica es aún una isla desconocida turísticamente. La tierra que inspiró la música de Bob Marley se podría asociar con el paraíso, ya que tiene muchos de los elementos que se le atribuyen. Disfrutar de las doradas playas del Pacífico, descubrir los corales y peces que habitan en aguas jamaicanas o explorar el territorio adentrándose en sus salvajes montañas son algunas de las posibilidades que ofrece la isla. Jamaica es un derroche de pura naturaleza. Estel Huguet

Más información:

www.embajadaguatemala.es y www.visitguatemala.com (sobre Guatemala) y www.visitjamaica. com (sobre Jamaica).

 

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4 de enero de 2009
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