Escapada

El corazón de las Palmas

01/07/2007

Texto de Javier Durán
El corazón de las Palmas
Los Riscos pintados por Jorge Oramas quizás sean el mejor lugar para mirar el origen de Las Palmas de Gran Canaria, capital marina.

Desde allí, con sus casas que se abren paso por enormes pendientes, se divisa la catedral, el obispado, la Casa de Colón, los áticos del Centro Atlántico de Arte Moderno, el rectorado y las fachadas de las vetustas casas. Unas viviendas que levantaron los descendientes de los primeros castellanos enviados por Isabel la Católica camino de las Indias, luego América, y también para reconducir a los aborígenes guanartemes que tenían su base en el noroeste, en la cueva Pintada de Cáldar. Desde la misma atalaya risquera se ve una tragedia local: la desaparición del barranco de Guiniguada bajo el asfalto de una autovía que acabó con la libertad de pasar por un puente de Triana a Vegueta, y viceversa.

Nunca fue igual el semáforo y su paso de peatón que el puente de madera, después de piedra, a cuya baranda se asomó la población el siglo pasado para ver correr animales y troncos por su cauce, todo en desordenado tropel de basura hacia el Atlántico. La carretera de la modernidad aún se mantiene como una herida entre dos barrios, y siguen los trámites para su extinción. Entretanto, una nueva bocanada de aire salpica el barrio histórico. Ha sido la restauración y ampliación del teatro Pérez Galdós, dos calles más abajo de la casa donde nació el autor de “Doña Perfecta”, hoy centro de investigación de su obra literaria.
 
El remozado coliseo promete provocar un verdadero vendaval de ocio sobre un área donde crecen las terrazas, los garitos nocturnos y los lugares para una buena cena, ya sea en la bulliciosa plaza Cairasco, con su Gabinete Literario o el hotel Madrid, lugares de parada y fonda antes de marchar al venerado Museo Canario, o en la plaza de Las Ranas, con su Monopol y los kioscos. La calle mayor es Triana, que desemboca en el Gobierno Militar del que salió Franco en el 36. Frente a él, el parque San Telmo. La vía peatonal tuvo a principios del XX su ebullición comercial con los ingleses, que tenían allí las sedes de sus firmas y la caja fuerte de sus bancos.

El poeta Alonso Quesada, discípulo de Unamuno, empleado de los británicos y director de periódico, escribió sobre el ajetreo de la libra esterlina, de los primeros turistas tuberculosos que llegaban a la ciudad para curarse con el sol y de las turbadoras señoritas inglesas que no paraban de mover sus sombrillas. En las grandes casas ocupadas hoy por franquicias de todo pelaje se nota aún las huellas del imperio, que vivía en las villas de Ciudad Jardín, hacía dinero en el puerto y vendía en Triana. Desde El Risco se ve La Isleta, a la que se puede llegar por una autovía pegada al mar y a través de un paseo que se llena, desde primera hora de la mañana, de practicantes del ciclismo o de la carrera leve. No es otra isla, aunque en verdad lo parece. La Isleta está pegada a Las Palmas de Gran Canaria por el istmo, sobre el que se levanta la Torre Wöermann, diseñada por los arquitectos Ábalos y Herreros.

Los precios de sus apartamentos señalan la verdadera milla de oro, condición que se extiende a Las Canteras, la playa del municipio. Su barra natural, La Barra, es única. En un extremo, el auditorio Alfredo Kraus de Óscar Tusquets. Al otro, la reserva natural de El Confital. En lo más alto, Las Coloradas, un mirador que permite divisar en toda su extensión una ciudad que, en realidad, es dos o tres dentro de la misma. Imposible ser de otro modo en medio de tanto barco que entra y sale, tantos turistas que vienen y van y tanta gente del lugar que baja desde lo alto para tumbarse sobre una planicie cuyos cimientos son el batir de las olas.

La Selección

COMER El Padrino (La Isleta); Hermanos Rogelio (Las Alcaravaneras); La Marinera, (playa de Las Canteras).

BEBER Hotel Madrid, plaza Cairasco; Kiosco Modernista, parque de San Telmo; El Derby, parque de Santa Catalina.

COMPRAR Artesanía de la Fedad (zona comercial de Triana); puestos del mercado de Vegueta.
de: ANA MARIA MOTTA | 20/08/2007
ES UN ORGULLO UNA CIUDAD TAN LINDA Y CUIDADA. ADEMÁS DE LUCIR SU BELLEZA NATURAL PAISAJISTA ACTUANDO COMO MARCO INTACHABLE... SU MAR, SUS NOCHES, SU LUNA... UN BESO PARA TODOS LOS CANARIOS.
7 de septiembre
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