Escapada
Un museo a cielo abierto en Gijón
24/06/2007
Texto de César Justel
Si uno se coloca debajo de ella, oye el rugido del mar y comprende por qué le ha quedado el sobrenombre que en un primer momento le pusieron: “El váter de King Kong”. Descendamos cruzando el popular barrio pesquero de Cimadevilla, uno de los principales lugares de tapeo, donde conviene entrar en algún chigre (sidrería). Abajo, ya al borde del mar, queda la iglesia de San Pedro, donde comienza el muro de la playa de San Lorenzo, y al lado, las termas romanas, que se pueden visitar, con la popular estatua de Augusto. Cerca, pasado el Ayuntamiento, está la heladería Islandia, donde tienen helados con los más insospechados sabores, como el de fabada o el de sidra. Seguro que sorprenden al visitante.
Hay que parar también en la plaza mayor y alrededores y entrar en alguno de sus bares, siempre animados. Siguiendo el recorrido se pasa al lado de la iglesia románica de San Juan de Cenero, con sus piedras erosionadas por la cercanía del mar. Luego, tras recorrer la playa de San Lorenzo, con bancos a todo lo largo, uno puede detenerse en la llamada Escalerona (delante del Náutico). A veces, cuando sube la marea, las olas saltan hasta el paseo. La playa de San Lorenzo tiene casi dos kilómetros, y al final de ella hay antiguas casetas que recuerdan cuando Gijón era importante balneario (ahora se va a inaugurar uno cerca de la playa de Poniente). Nada mas cruzar el río Piles, comienza el paseo marítimo, en el Mayán de Tierra, que fue el sitio elegido para la escultura “Sombras de luz”, de Fernando Alba, formada por cuatro enormes planchas de acero orientadas a cada uno de los puntos cardinales; a ésta, al igual que pasa con otras, se la conoce con otro nombre: “Les chaponas”. En la rotonda, lugar de descanso del paseo, se alza “La madre del emigrante”, a la que llaman “La lloca” (loca) por su pelo revuelto por el aire; es obra de Ramón Muriedas. Presidiendo la playa del Rinconín queda “Solidaridad”, de Pepe Noja, formada por varios cilindros anudados que significan a la vez unión y libertad; es una de las mas bellas, y también se le ha dado un nombre: “El merecu” (la lombriz). A partir de la playa del Rinconín la senda se estrecha.
Pocas veces perdemos de vista el mar, y hay áreas de descanso con bancos y miradores. Cerca queda “Cantu les dies fuxios”, que es una de las últimas en ser colocadas y tan moderna que algunos no se han enterado de que es una escultura; su autor es Adolfo Manzano. Por último, en el parque de Cabo San Lorenzo, quedan “Paisaje germinador”, de Miguel Ángel Lombardía, una figura mitad hombre, mitad animal que parece cambiar según desde dónde se contemple, y “Homenaje a Galileo Galilei”, de Amadeo Gabino, hechas de planchas soldadas, como un mensaje de bienvenida –o de despedida– al borde del acantilado. Terminamos en La Providencia, pero el paseo continúa hasta la playa de La Ñora.
La Selección
PARA COMER Casa Zabala, en Cimadevilla. Casa Víctor, cerca de la plaza del Carmen.
PARA DORMIR La Casona de Jovellanos, al comienzo de la playa de San Lorenzo. Teléfono: 985-342-024.
NO PERDERSE Cimadevilla, palacios de Revillagigedo y de los Valdés, torre del Reloj y termas romanas.
LA SELECCIÓN La escultura “Elogio del horizonte”, de Chillida, es uno de los emblemas de la ciudad de Gijón








