La sugerencia de Josep Roca
Manolo de la Osa 2004
26/08/2007
Josep Roca admite sentir predilección por los vinos que acercan a la pureza de las gentes y las tierras que los han hecho posibles y que transmiten el espíritu de sus creadores. Este sumiller experto en maridajes confi esa también su debilidad por cinco ámbitos míticos: la suavidad de seda de los riesling, la caricia aterciopelada de los borgoñas, la pureza de acero inoxidable de los champanes, las pizarras del Priorat y los paisajes jerezanos de sol y esparto.
Los cocineros deben aprovechar su reconocimiento mediático para promocionar a los productores agroalimentarios y la cultura del vino. Michel Guérard lo hizo con su Baron de Bachen; Alain Sanderens lo probó con su Gatouil en Cahors; Georges Blanc, en Mâcon; la familia Beaskoetxea y Aurre, con su Txacolí Artebakarra; Adolfo Muñoz, con Pago del Ama, y Santi Santamaria, con Cuvée Santamaria. Ahora Manolo de la Osa, con sus propias viñas en la finca Entresendas, a 900 m de altitud, ha escogido la tempranillo conquense y sus olores balsámicos como ingrediente de este atípico plato. Sazona con la frutosidad del syrah, el cardamomo y la pimienta del cabernet franc, las violetas del graciano y la dulzura del cacao en polvo del merlot para lograr la redondez gustativa. La primera impresión es de sabrosidad y justa acidez, le sigue una sensación golosa de una fruta mórbida y un agradable final de galleta tostada.






