El retrato de Dorian Gray. Oscar Wilde
1890. Apologeta del arte por el arte y del esteticismo como forma de vida, amén de poseedor de la lengua más ingeniosa y afilada de su generación, Oscar Wilde sólo abandonó el teatro y la poesía para escribir esta inquietante novela en la que la eterna juventud y la irresponsabilidad moral llegan en forma de pictórico pacto fáustico. Anaya ,...
El inmoralista. André Gide
1902. Una grave enfermedad cambia de arriba abajo las coordenadas vitales de Michel, quien, criado en una familia puritana y castradora, descubre de golpe la sensualidad y el placer de vivir y adopta una moral totalmente hedonista, situada más allá del bien y del mal, que le lleva a rechazar las reglas y a olvidar el pecado. Debolsillo , 2003.
Jacques el fatalista. Denis Diderot
1796. Autor referencial de la Ilustración europea, el cofundador de la Enciclopedia Francesa junto a D’Alembert elaboró aquí una parodia de las novelas filosóficas sirviéndose de las peripecias y los avatares sentimentales del lacayo Jacques y su señor, proveedores de apuntes sobre la condición humana cargados de agudeza y humor. Alfaguara ,...
Lazarillo de Tormes. Anónimo
1554. Obra referencial del género picaresco español que eclosiona en el siglo XVII, esta carta autobiográfica de un pregonero fue prohibida durante casi dos décadas en España por su mordaz crítica del clero y entró en el catálogo de libros vetados por la Inquisición, lo que explica el anonimato de su autor. Bruño , 2004.
La letra escarlata. Nathaniel Hawthorne
1850. Alegato contra el puritanismo presente en comunidades rurales de la Nueva Inglaterra natal del autor, la tragedia de Hester Prynne consiste en que lleva en sus entrañas un hijo ilegítimo. Tal aberración desencadena en esta mujer literalmente marcada un torbellino de emociones que convierten el libro en una celebración de la fortaleza del...
La leyenda del santo bebedor. Joseph Roth
 1939. La novela corta que convirtió a Joseph Roth en un clásico de la literatura centroeuropea sigue los pasos de un “clochard” que se topa bajo un puente del Sena con un desconocido que le ofrece doscientos francos, una oferta que desencadena un accidentado periplo por cumplir su promesa de restituir el importe ofreciéndolo como limosna en la...
El libro de la selva. Rudyard Kipling
1894-1895. El que fue hijo del director del museo de Bombay y periodista en la joya de la corona inglesa entre 1882 y 1889 encontró en las aventuras de corte juvenil su pasaporte a la posteridad, especialmente a través de esta fábula protagonizada por Mowgli, el niño salvaje criado por lobos que sedujo a Walt Disney. Anaya , 2003.
Lolita. Vladimir Nabokov
1955. “Lolita, luz de mi vida, fuego de mis entrañas. Pecado mío, alma mía.” De esta forma arranca la trágica historia de carcomiente pasión que consume al profesor Humbert Humbert por su hijastra/nínfula de 12 años. Un escándalo en su época que la esposa del autor rescató de las llamas. Anagrama , 2003.
La llamada de lo salvaje. Jack London
1903. Perfecto conocedor de la vida ruda y aventurera al haber ejercido de marinero, vagabundo, corresponsal de guerra y buscador de oro en Alaska, London aprovechó estas últimas experiencias para crear al que posiblemente sea el más famoso can de la historia de la literatura: Buck. Anaya , 2005.
Madame Bovary. Gustave Flaubert.
1857. Con su célebre frase “Madame Bovary c’est moi”, el hombre que podía pasarse días y días en busca del “mot juste”, el artista para quien escribir era reescribir sin descanso dejaba claro que se había entregado como nunca a la composición de este icono femenino sobre la crónica insatisfacción social y sentimental. Altaya , 2005.
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