
Los paisajes del País Vasco reflejan todos los verdes posibles y constituyen ejemplos de la integración de las actividades humanas en la naturaleza. Muy cerca de las heridas abiertas en la tierra por la industrialización existen espacios en los que la vida más natural aún parece fluir en armonía.

En pleno siglo XXI se están recuperando formas de cultivo y de vida que parecían condenadas por las leyes del mercado. La viticultura heroica, la que practican quienes apuestan por los viejos viñedos que crecen en condiciones extremas, en terrenos de pronunciadas pendientes o de una climatología adversa, está dando grandes vinos y rescatando...

El estrecho de Gibraltar une y separa. Es el canal que comunica las aguas del Atlántico con el Mediterráneo y, al mismo tiempo, la barrera que parece alejar dos mundos, que, de tan cercanos, se ven simétricos. Un lugar con identidad propia en el que la vida sigue sus propias pautas.

En las Rocosas canadienses, glaciares inhóspitos, montañas en forma de castillos inexpugnables y bosques lluviosos enigmáticos perpetúan los ciclos naturales. Son la barrera que divide Norteamérica, rugosa y accidentada hacia el Pacífico, y de grandes praderas hacia el Atlántico.

Ver un animal en su hábitat natural, penetrar en el paisaje al que pertenece y contemplar in situ su comportamiento son buenas razones para cruzar el mundo y soportar mosquitos, incomodidades y quizá un poco de miedo. Esa aproximación permite entender un ecosistema complejo, donde todo está interrelacionado y exige conocimiento y respeto

Las Marquesas, idealizadas por el escritor Stevenson en su célebre obra Los mares del sur, siguen siendo un refugio salvaje y remoto del océano Pacífico. Las abruptas y exuberantes islas, que hay que descubrir en barca, a pie y en todoterreno, guardan numerosos vestigios arqueológicos de una cultura caníbal, conservan estatuas de iconos...

Los atolones del archipiélago de las Tuamotu encierran lagunas de aguas turquesas, verdaderos remansos silenciosos del océano Pacífico. Tikehau, que se distingue por sus arenas ligeramente rosadas, se está convirtiendo en un nuevo destino de la colección de paraísos que rodean Tahití y las islas polinésicas bajo administración francesa.

En los dominios del Kalahari se encuentran los lagos secos de sal, los pans. La costra blanca que cubre una tierra que hace miles de año fue agua forma un paisaje extraño en el que sólo sobrevive el baobab. Cuando las lluvias son generosas reaparece la vida.

La isla de Bali es un paraíso verde en el archipiélago indonesio donde los hoteles de lujo y el surf se mezclan con una vida espiritual que se exhibe en todos los rincones. Cada faceta de la vida balinesa tiene su templo, desde el culto a los ancestros al arroz.

Escocia reúne dos almas: el espíritu libre y agreste de las Highlands y el tesón cultural e industrial de sus núcleos urbanos. Los paisajes deslumbrantes tienen su complemento en la animada tradición científica y artística de sus gentes.


