Cultura / Arte 
Miró, terrestre y vital

06/07/2008

Texto de Mercè Ibarz
  • Pueblo e iglesia de Mont-roig, 1919.

  • Personajes delante del sol, 1942.

  • Paisaje (La liebre), 1927.

  • Personajes y pájaros delante del sol, 1946.

  • Mujer, 1946.

  • Campesino catalán descansando, 1936

Fotos
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Esta exposición da un giro a la visión canónica de la obra de Joan Miró, asociado una y otra vez en los últimos años a su etapa surrealista, y le muestra con los pies en la tierra, algo que sin duda al artista le parecería la mar de bien. Miró es Tierra, materia, terruño, orígenes. Más allá y más acá del patriotismo, al que por otra parte no fue ajeno en absoluto, Miró era un artista que, queriendo elevar el vuelo, siempre está, en efecto, con los pies en el suelo, tocando tierra. Los grandes pies de sus figuras forman parte desde el principio de su alfabeto, de un imaginario que parte de lo rural y lo campesino para así no perder el rumbo. El museo Thyssen presenta setenta obras, principalmente pinturas, pero también esculturas, dibujos, collages y cerámicas, procedentes de numerosos museos y colecciones internacionales. El hilo conductor no es tanto desvincular a Miró del surrealismo sino lo contrario, recordar el puente que su obra traza precisamente con las transformaciones principales de lo surrealista tras las guerras en Europa de la primera mitad del siglo pasado: con el art brut de Dubuffet y con el informalismo de Tàpies, Saura o Miralles. De este modo, la obra mironiana de posguerra aparece, por su carácter de enlace, también con el expresionismo abstracto norteamericano, como una de las claves mayores del arte contemporáneo.

Exposición

Miró: Tierra. Hasta el 14 de septiembre
Museo Thyssen-Bornemisza. Madrid
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