Cultura / Arte 
Júlio González

09/11/2008

Texto de Mercè Ibarz
  • Personaje-espacio, número 1.

  • Personaje implorando. 1937.

  • El sueño/el beso. hacia 1934

  • El arlequín. 1930.

  • Muchacha dormida. 1925-1930

Fotos
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SUEÑOS DE HIERRO Esta primera antológica de Julio González en Barcelona servirá, finalmente, para rendirle el merecido tributo en su ciudad natal. El artista dejó su tierra en 1899 y partió hacia París, donde reveló, junto a Gargallo y Brancusi, las bellezas del hierro para la escultura moderna. La obra que en su día dio lugar a la colección de base del IVAM valenciano luce ahora en el MNAC, junto a piezas de colecciones europeas y americanas públicas y privadas. González era hijo de metalista, oficio de notable suerte en el modernismo catalán. Al llegar a París pronto destacó entre sus amistades barcelonesas allí radicadas, como Torres-García, Gargallo y Picasso, y los nuevos amigos, entre ellos el escultor Brancusi, el pintor cubista Magnelli y el compositor Edgar Varese. Sólo dedicó una década, entre los años 20 y 30, al hierro, en la que acuñó la idea de dibujar en el espacio. Tenía ya cincuenta años. En 1928, Picasso le pidió colaboración y así logró también él mismo dominar el hierro.

También pintor, a Julio González se le debe La Montserrat, la payesa gritando del pabellón republicano en París en 1937. Su obra ha estimulado a escultores como Chillida y David Smith. La actual exposición presenta más de doscientas obras (esculturas en hierro, bronces forjados, pinturas, dibujos y artes del objeto, principalmente joyas) y luego itinerará al

Exposición

Reina Sofía madrileño. Julio González. Retrospectiva. Museu Nacional d’Art de Catalunya (MNAC). Barcelona. Hasta el 25 de enero del 2009

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