LA CUARTA PELÍCULA del actor Ben Stiller como director no ha podido resultar más afortunada. Tropic Thunder: ¡una guerra muy perra! ha conocido una excelente carrera comercial en Estados Unidos además de encendidas críticas. Stiller toma el pelo a sus compañeros de profesión en un filme de cine dentro del cine. En él, tres estrellas de Hollywood se embarcan en el rodaje de un delirante filme bélico en el Sudeste Asiático para enderezar sus carreras o conocer nuevas glorias. El primero es un héroe de acción tipo Stallone (lo interpreta el propio Stiller) que precisa reverdecer laureles una vez agotadas las innumerables secuelas de sus grandes éxitos. El segundo es un zafio cómico televisivo que pretende demostrar su registro dramático, al que da vida Jack Black. El tercero –un papel encarnado por Robert Downey jr.– es un actor nacido en el teatro, pero con varios premios Oscar en su haber, para el que ningún reto es suficientemente dificultoso. Por eso, esta vez se somete a cirugía para oscurecer el color de su piel y así encarnar a un soldado negro. Acabarán participando en dos batallas reales: contra unos capos de la droga locales y cada uno contra los egos de los otros dos. Les acompañan el inevitable rapero, el debutante concienzudo, el único que pasó por el campo de entrenamiento militar para actores, y dos megaestrellas en sendos cameos: Tom Cruise y Matthew McConaughey. Stiller apuntala así su fama de ser el cómico más inteligente del momento –delante o detrás de la cámara– y su aureola de rey Midas.